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Nota

Archivo de Glosa: anotaciones por orden cronológico.



"Hete aquí...

...que apenas había terminado de esponjarse satisfecho como toda gallina que ha puesto su huevo tras meritorio empujón retropropulsor, desembarcó procedente de Sao Paolo su amigo el poeta Haroldo de Campos, a quien toda combinación semántica exalta a niveles tumultuosos, razón por la cual pocos días después Lucas vio con maravillada estupefacción su soneto vertido al portugués y considerablemente mejorado como podrá verificarse a continuación:

ZIPPER SONET

de cima abaixo ou jà de baixo acima
este caminho e o mesmo em seu tropismo
simulacro de cimo frente o abismo
árvore que ora alteia ora declina

quem na dupla figura assim o imprima
será o poeta deste paroxismo
num desanoitecer de cataclismo
náufrago que na areia ao fim declina

iludido a eludir o seu reflexo
contraventor da própia simetria
ao ramo de ouro erguendo o alterno braço

visionário a que o espelho empresa um nexo
refator contumaz desta poesia
de baixo acimo o jà de cima abaixo."

Lo curioso sigue siendo para mí el cambio de atribución (se lo pegué a Vinicius como se lo podría haber pegado a Pessoa, ponganlé; pocos poetas lusófonos he leido). Y aunque cambié la atribución, conservé la anécdota, invertida, pero simétrica.

Pero más curioso fue descubrir, al volver a abrir anoche Un tal Lucas, otro cuento del cual charlábamos hace varios meses con un amigo. Estábamos hablando de duelos, de cargas y lastres que uno arrastra y yo me acordé, sin ser capaz de atribuirlo ni de dar más detalles, de un cuento leído en la adolescencia sobre alguien que llevaba un muerto sentado en el asiento del acompañante. Ambos recordábamos vagamente la anécdota, pero ni se nos ocurrió correr a la biblioteca para sacar a relucir la brillante referencia; a los fines de lo que estábamos hablando, la metáfora era fuerte y suficiente: cuerpos muertos que uno arrastra, como esperando que den razón.

Y, hete aquí, me doy cuenta ahora, que la anécdota estaba en Un tal Lucas y era de Cortázar. Se llama "Un copiloto silencioso" y ese título vuelve a servirme para poner el énfasis en la imposibilidad del muerto de emitir más palabras, lo que a mi amigo y a mí nos preocupaba de la costumbre de llevar con uno muertos que ya no darán razón, quien sabe.

Entonces pienso en cómo Cortázar es como un poso, un precipitado, esa entrañable (aunque más diría "entrañada": hecha entraña) colección de fantasías que pueblan mi imaginación, constituyen repertorio, aunque crea que olvido.

Cuerpos muertos que uno arrastra...(07/09/2006) (Migas de pan)



Falaz erudición o los revoltijos que hace la mente

A propósito de la conversa que se armó en Me caigo y me levanto.

Vos sabés que con ese Zipper Sonet tengo una confusión, porque en mi memoria persiste el primer verso en portugués ("De acima abaixo e de abaixo acima...").

El Zipper Sonet, que Luciana transcribe en los comentarios, estaba en mi recuerdo atribuido a Vinicius de Morães, vaya a saber por qué. Creía haber leído una crónica de Vinicius donde exponía ese soneto y mostraba la versión española que un poeta hispanohablante amigo le había mandado. Incluso recuerdo que argumentaba que la versión española le parecía mejor que la propia.

Pero no hace mucho, vaya a saber para satisfacer qué ansia erudita, busqué en San Google el tal Zipper Sonet y lo encontré atribuido a Cortázar. No dí con el lugar donde estaría publicado, y no recuerdo en qué libro de Julio lo debo haber leído (no faltará el amable compañero de viaje que me apunte la cita correcta, confío). La cuestión era que, en mi memoria, ¿había transformado una crónica donde el venerable Julio recibía una versión portuguesa de su poema de parte de un poeta amigo en otra donde era Vinicius el que recibía la española?

Qué curiosa transformación. ¿Lecturas simultáneas que se interfirieron? ¿Afinidades subterráneas que registró mi inconciente? ¿Sólo soy un bruto a pedal? Por otro lado, ¿qué he ganado despejando la confusión?, ¿hacer una correcta cita sin quedar como una bestia? Uhhh, ¡que jugador!

Cuántas veces, errores así no son, a la final, oportunidades para descubrimientos o para invenciones, conexiones aparentemente caprichosas a las que, a fortiori, como gusta decirse, uno puede buscarles ingeniosas explicaciones.(06/09/2006) (Migas de pan)



Qué cosa...

...me prendo en el "meme", como le gustan llamar en la interné a este tipo de propuestas, lanzado por Aydesa, pero cometiendo la imprudencia de referir a un post viejo de este blog: Reencarnaciones.(05/09/2006) (Migas de pan)



¿De qué estás hablando, Willis?

Un apunte para la elucidación de la naturaleza blogal.

"...¿O, a lo mejor, la obra nació de la imitación de obras magistrales?
¿De la incapacidad de crear una obra normal?
¿De los sueños?
¿De los complejos?
¿O quizás de los recuerdos de la infancia?
¿O quizá empecé y así, sin más, se me fue la pluma?
¿De la psicosis del miedo?
¿De otra psicosis?
¿A lo mejor, de una bolita?
¿De una pulgarada?
¿De una parte?
¿De una partícula? ¿Del dedo?

Habría también que concretar, definir y fallar si la obra es una novela, un memorial, parodia o libelo, una variación sobre temas de fantasía, un estudio; y qué domina en ella: el chiste, la ironía o el sentido más profundo, el sarcasmo, la burla, la invectiva, la idiotez, el pur nonsense, la pure blague, y, además, si no es esto una pose, un engaño, artificio, estafa, carencia de humor, anemia del sentimiento, atrofia de la imaginación, derrumbamiento del orden y pérdida de la razón. Pero la suma de esas posibilidades, torturas, definiciones y partes resulta tan inabarcable, tan inconcebible y, además, tan imposible de agotar, que, con el más profundo sentido de la responsabilidad por la palabra y después de un análisis más escrupuloso, hay que decir que no se sabe nada..."

Ferdydurke, Witold Gombrowicz.(23/08/2006) (Migas de pan)



N+2 ocurrencias de (casi) un mismo texto

Intro. Trumpet solo...

Summertime... Y la vida es fácil. La nana negra está en el campo con el hijo del amo y el niño blanco rompe en llanto. Un rasguño, una espina, una piedra o el fracaso en la pesca. The fish are jumping and the cotton is high. A ver mi niño, tu papá es rico (es el dueño de este campo, del algodón y de todos estos negros que lo cosecharemos: para vos la vida está resuelta), tu mamá es bonita, así que hush you little baby, don't you cry. Pero la negra es un poco cruel, o de un fatalismo impiadoso. No llore mi niño, la vida es fácil y el día de verano es espléndido, pero one of this mornings, you gonna rise up singing, te saldrán alas, and you'lll take to the sky. Te vas a morir, claro que te vas a morir. But till that morning there is nothing can harm you, esa mañana está escrita en el gran libro del Señor y, si hoy no es ese día, hoy sos inmortal, no será este rasguño el que te mate, ni esa piedra, ni ese río. Daddy and mammy standing by se ocuparán de eso (el algodón está crecido y tenés la vida resuelta)...

Trumpet solo, bridge...

Summertime, time, time, and the living is easy... Amanecen dos en un departamento con vista a la Bahía de San Francisco, un amanecer espléndido. Estuvieron garchando toda la noche y los sorprende la mañana en un nuevo trip. Ella mira el techo: "hay peces que saltan... y algodón... allá arriba". A él le pega mal, se asusta, empieza a llorar. Vamos, che, niño rico, your mamma's good looking now, todavía es joven, tu viejo tiene guita, ¿de qué te quejás? Ah, ¿es por mí? No, un día de estos vos también vas a elevarte cantando (te va a pegar bien), you'll spread your wings, y llegarás al cielo. Hasta esa mañana, por mí no te preocupes, there is nothing can harm me, así que, pibe, no llores. No, no, no. No llores.

Guitar solo. Coda. Finale.

Fantasías que despiertan los modos de decir Summertime de Ella y Janis (con sus sutiles diferencias en la letra), entre otras versiones que hace un tiempo posteó Julieta, antes de que todo fuera Vacío...(14/08/2006) (no-Relatos)



"Letras en tránsito..."

Me sumo a los que, quitándose el sombrero, saludan al Florido Byte.(23/07/2006) (Migas de pan)



La tristeza


(30/06/2006) (Migas de pan)



Por qué, IMHO, el Código Da Vinci apesta


(Mi personal aporte al ruido general)

(Este post contiene spoilers)

Reflexión al margen (o de fondo):
"Yo ni loco leo el Código Da Vinci", me dijo uno, en el micro, con un Dostoievsky en la falda.
Si no leíste nunca libros malos, ¿cómo sabés que un libro es bueno?
Es la sospecha que me ataca ante toda esa gente que sólo lee Alta Literatura:
¿la aprecian realmente? ¿o sólo repiten el gesto ritual de
inclinarse ante el cáliz consagrado? ¿Eh?

(Exceso de paratextos en un formato ya de por sí saturado)


Participo de la creencia de que la principal exigencia que pude hacerse a un texto es la de la coherencia interna. Especialmente si se trata de ficción. No me importa si es Boris Vian contando la historia de tres niños encerrados en jaulas que flotan en el vacío. No importa: las piezas deben encajar con la firme delicadeza que mantiene en el aire a la más acrobática de las catedrales. Y esa exigencia rige para Niemeyer o para Gaudí.

Preguntarme por la verdad factual a la que podrían corresponder ciertos enunciados asertivos presentes en el texto, vale decir, preguntarme si Jesús el de Nazaret le hizo o no un hijo a la Magdalena, está en el mismo nivel de entidad que preguntarme si a Yocasta le gustaba más que su hijito le hechara un mañanero, un siestero o que la despertara en mitad de la noche.

La fuerza y el interés de los mitos, lo han dicho señores más doctos que yo, está en otro lugar. Y el de las variaciones a las que pueden ser sometidos no es menor: afirmar que a Yocasta le gustaba ser despertada en medio de la noche puede servir para especular sobre una cierta conducta regresiva, ya que nos aventuramos en una metafórica psi.

Pero estábamos hablando del Código Da Vinci, de Dan Brown (lo repito: Dan Brown, Código Da Vinci; a ver si esto me sube en los resultados de Google) y de la coherencia interna.

Someto a vuestro entendimiento el siguiente facsímil:



Es el escaneado de lo que, en, reitero, el Código Da Vinci de Dan Brown, se ofrece al lector como reproducción de un mensaje que se sabe de antemano cifrado y que es intermediario en una agotadora pero escasa cadena de jueguitos de ingenio.

Directo a la conclusión: yo no puedo tomarme en serio un libro donde un personaje, del cual se dice que es un erudito, políglota, especialista en simbología, estudioso de la obra de (una vez más) Da Vinci, que viene siguiendo una serie de mensajes cifrados donde (¿no lo dije ya?) Da Vinci es clave e interpretante, quede pasmado ante ese texto y no se dé cuenta de que está escrito en espejo, cosa que, como sabe cualquiera que haya leído el fascículo que corresponde a la "D" de la enciclopedia que sale los domingos con el diario de su pueblo, hacía regularmente Da Vinci (y van cuatro menciones).

Encima se nos informa que este erudito, de nombre Langdon, que cuenta además con la ayuda de la agente Neveu, supuesto oficial criptólogo del la policía francesa, elige el camino difícil y piensa que el texto podría estar escrito en alguna lengua semítica. Es decir, que, encima, Dan Brown (me había olvidado de repetir la mención) nos pone en autos de que su personaje estaba intentando abordar el fragmento de texto de derecha a izquierda: ¡en espejo!

No podés, Dan Brown, no podés: completamente inconsistente.

El asunto no es discutir el hecho, la posibilidad de darse en la realidad, de que un criptólogo o un experto en simbología pueda o no cometer tal error, sino que esa perplejidad no resulta inevitable, dada la estructura de lo narrado. Salta a la vista como un capricho del autor para extender la intriga, ya bastante maltrecha, unas páginas más. Por eso solo nomás, y a falta de méritos compensatorios, el Código Da Vinci, de Dan Brown, es, IMHO, una cagadita de mosca.

Y si la Magdalena tuvo un hijo de Jesús o no, me chupa un huevo.

Ah: me faltó escribir "Opus Dei". Ahí está: "Opus Dei". Cartón lleno.
(30/05/2006) (Migas de pan)



Luna acróbata

En El infierno de nuestro descontento, Vero da con la imagen que google no puede (todavía) obtener directo de mi imaginario y que bien ilustra el post anterior. ¡Gracias Vero!

(22/05/2006) (Migas de pan)



Donde las paralelas se cruzan

(Hablando de Pink Floyd)

Me gusta pensar que el arte de escuchar música (tanto como el de leer, digamos) es algo parecido a caminar al tuntún por un paisaje o una ciudad. Uno escoge cada sendero, cada camino, da vuelta en cada esquina, de acuerdo con criterios caprichosos y cambiantes: hoy es un color, un aroma, un cartel, una vidriera, un árbol, un edificio, una voz que nos llama desde la otra vereda, el saludo de alguien que avanza en sentido contrario y nos invita a cambiar el rumbo.

Lo peculiar de los recorridos de la escucha es que no están sujetos a las limitaciones de los cuerpos físicos: allí donde los senderos se bifurcan, es posible tomar los dos caminos a la vez. De tal modo, uno puede encontrarse, con el paso del tiempo (ese sí único e indivisible) realizando paseos en modo multithreading por paisajes disímiles, llegando a olvidar las encrucijadas donde el andar se desvió en uno u otro sentido, olvidando inclusive si había alguna relación entre cada trayecto.

Reconstruir esos paseos puede ser un divertido ejercicio de especulación restrospectiva. Como sea, a veces sin proponérselo, aún en movimiento, uno llega a un lugar donde las paralelas se cruzan: la Fearless Flying Frog Brigade del Coronel Les Claypool, alma pater, ideólogo, bajista y dueño de la pelota de Primus, hace así, de un tirón y completito, Animals, de Pink Floyd, nada más que pa' darse el gusto. Pasen y sigan.

Animals, por la Temeraria Brigada de Ranas Voladoras del Coronel Les Claypool.(12/05/2006) (Migas de pan)



"I never had the nerve to make the final cut..."

Yo tenía 16 años cuando escuché por primera vez a Roger Waters decir eso, saliendo fantasmático de un disco de vinilo que todavía conservo. A esa edad, ¿qué podía saber yo de lo que es un corte final? Yo era un chico y tenía una gran alucinación, probablemente. Sin embargo, la canción quedó enterrada en un lugar de mi alma, formando parte de la argamasa de mis emociones, como harían tantas otras canciones de Pink Floyd.

Hoy pienso en profundos tajos y terribles heridas, en lo irreparable, en la conducta reprochable, en el arrepentimiento, en las naves quemadas y pienso en el carácter, el nervio; me pregunto si es algo anterior, algo que es necesario tener para ser capaz de hacer el corte final o si es el precipitado de las miserias y los corajes acumulados, puestos en solución, hasta que el nervio, saturado el solvente, cae al fondo, incapaz ya de mezclarse con otra cosa.

Les dejo The Final Cut. David Gilmour pone para variar esa guitarra trágica y perentoria que tan bien le sale. Qué se va'cer, es lunes, y los lunes me pegan así.

Pink Floyd, The Final Cut.

(Hay quienes dicen que The Final Cut es el peor disco de Pink Floyd, el de la decrepitud. Sin embargo, yo creo que es un gran disco, la apostilla necesaria para que The Wall brille como un diamante loco) (08/05/2006) (no-Relatos)



Preguntario

A través de Apirronarse, el blog de Vadinho, tengo el placer de descubrir la música de una mina azerbaiyana llamada Aziza Mustafa Zadeh. Mientras la voy escuchando...¡Mierda! ¿No les pasa a ustedes, a veces, al escuchar a ciertos músicos, preguntarse cosas?

Escuchen el tema 8, Character, o el 11, Take five...

¿Qué tiene esta mina en la cabeza? ¿Cómo funciona ese cerebro? ¿Qué idioma se habla en Azerbaiyán y qué hace ese idioma con el cerebro de la gente? ¿Qué toma esta mina para desayunar? ¿Qué fuma, qué se inyecta? ¿Qué almuerza? ¿Qué ve por su ventana? ¿Qué olores siente en el bondi? ¿Qué carajo escucha cuando escucha el bullicio de la calle o el silencio de la noche? ¿A quién se coge?

¿Cuál es el cúmulo de excepcionalidades, de mínimas contingencias y arbitrarias determinaciones, que dan lugar a tal maravilla?

¿Eh?(25/04/2006) (Digresiones)



Póstuma reflexión

De los favores que la novedosa actividad del blogging puede hacerle al ego, el de poner en escena un suicidio es el más estimulante de pensar.

Y no me refiero a esos señores que han anunciado en sus blogs sus propios suicidios o a alguno que pueda relatar la morosidad con que va afectándolo alguna cicuta, casos que por requerir la contrastación con "la realidad" siempre serán sospechosos de fraudulentos, sino al suicidio narcisístico de quien cierra su blog, ese sí un suicidio que no requiere contrastación: está ahí. No jugaré a las adivinanzas ni supondré un implicito compartido con mis lectores: esta reflexión surge a raiz de la sonora bajada de persiana de Daniel Massei.

Pero no es la única. Hace un tiempo, con una clave, un tono y un temperamento distintos, Daniela Gutiérrez daba por terminado el ciclo de Sophrosine. Menciono estos por tratarse de blogs que, por razones distintas, lamentaré que no estén, pero cada quien puede traer a cuento su propia lista: blogs que se cierran dando un portazo, más o menos, hay muchos, pero menos que los que simplemente se discontinúan, se diluyen sin anuncios, callan y se pierden en la masmédula.

Pero, ¿que es lo peculiar de anunciar, en el blog, el cierre del blog? ¿No es como dejar sobre la mesa o sobre el propio cuerpo muerto la nota dirigida al Sr Juez? Quizás, pero con el privilegio de poder advinar la cara de los deudos y escuchar los comentarios que hagan en el velorio, como podemos pensar que hacen los fantasmas que se resisten a abandonar la carne.(04/04/2006) (Digresiones)



Delicia, misterio y amenaza

¿Se escribe para responder preguntas? Ponganlé que sí, que esa sea la motivación, la excusa, o aún apenas el recurso, pero una vez que el proceso artesanal termina y uno tiene ante sí bruta materia significante, ¿habrá respuestas?.

La cuestión de la pregunta me encanta como es planteada por Saer en este pasaje de La Mayor que ya puse acá. Hoy se me antoja relacionarlo con esto que sigue, usando como puente eso del "lugar", que tanto interesaba a este hombre:

"...el escritor tiene el inmenso privilegio de forjar, para todos, imágenes que son emblemas del mundo y que, si llegan a perdurar, traerán tal vez con ellas, duradero, el sabor compartido de un lugar que es al mismo tiempo delicia, misterio y amenaza".

Bueno, quien pudiera arrimarle a eso el bochín. En esa frase hay dos cosas que me resultan sobrecogedoras: el "si llegan a perdurar" y el "tal vez". Es decir, no hay certidumbre alguna.

Lo terrible es que luego de andar ese camino, las preguntas que lo señalaron siguen sin respuestas. Lo incógnito permanece así, mudo, o esquivo (a veces en la forma de una mina que te rechaza, pero no sólo).

(Ah, la cita es de "Literatura y crisis argentina", en "El concepto de ficción")(23/03/2006) (Digresiones)



Será

"...esta nota no pretende ser una diatriba a favor o en contra de los weblogs sino que, por el contrario, aspira a ubicarlos como una etapa tan necesaria como improrrogable en el desarrollo de los autores que lo han escogido como medio..."
Jorge Mayer, en Kaputt.

http://www.kaputt.it/jorge-mayer/poluciones-diurnas.php

Se lo leen, y si no se arma charla allá, me cuentan acá, o no. Que a la final estamos re-acostumbrados.(20/03/2006) (Migas de pan)

"...esta nota no pretende ser una diatriba a favor o en contra de los weblogs sino que, por el contrario, aspira a ubicarlos como una etapa tan necesaria como improrrogable en el desarrollo de los autores que lo han escogido como medio..."
Jorge Mayer, en Kaputt.

"La ilimitada cuestionabilidad de lo existente"

"... todo esto me persuadió de que el hachís hacía ya tiempo que había empezado a actuar sobre mí..."

"...También lo reconocí en la infinita dulzura del viento que en el lado contrario de la calle movía los flecos de las marquesinas. Acto seguido se hizo sentir la imperiosa necesidad de espacio y tiempo que experimenta el adicto al hachís. Como se sabe, es extraordinaria: al que acaba de fumar hachís, Versalles se le antoja pequeño y la eternidad le sabe a poco. A estas dimensiones colosales que adquieren las vivencias interiores, al tiempo absoluto y al espacio inconmensurable, no tarda en seguirles una sonrisa beatífica, preludio de un humor maravilloso, mayor aún, si cabe, debido a la ilimitada cuestionabilidad de todo lo existente."

Walter Benjamin
Myslowitz-Braunschweig-Marsella:
la historia de un fumador de hachís,
Historias y relatos.

(20/03/2006) (Migas de pan)



Arqueoblogogía reciente

¿Acaso tenemos que estar siempre pendientes del último debate de la blogósfera? ¿Acaso siempre tenemos que ser los primeros en referir el más reciente post de tal o cual? ¿Cuánto tarda un post en ser viejo? ¿Acaso cuando sale de la página default?

Estuve navegando Conejillo de Indias, de Oliverio Coelho, y quiero decir que me encantó este post, de hace unas semanas.

Esto, especialmente:

...cualquier tipo de singularidad es un destello interpretativo y autoreferencial que el asombro y la seducción hacen pasar por una comunión azarosa..."

Fue Oliverio Coelho, en Segundos afuera, Conejillo.de.Indias.

Postulo así una nueva disciplina: la arqueoblogogía.

Y de paso, ofrezco un caso que responde a la pregunta que Carlos planteó en este comentario en Plaza Constitución.
(10/03/2006) (Migas de pan)



¡Qué charla, Santa Madonna!

Una que se armó en Póstumos a propósito de Cortázar...

Póstumos da para conversaciones como ésta, léanla que es una maravilla, pero tengan en cuenta que, para Daniel, el lector no existe.

A propósito, ¿eso sería ensayística en colaboración?

(02/03/2006) (Migas de pan)

Una que se armó en Póstumos a propósito de Cortázar...

Hack the user

Tras haber pensado al hombre digital como un proletario, encontramos esto en el blog Logicola, normalmente un blog "de tecnología".

Hack the consumer

De yapa, una reflexión (más o menos) vieja de Paula Pampín sobre si pagaría o no por mandar correo electrónico.(28/02/2006) (Migas de pan)

Tras haber pensado al hombre digital como un proletario, encontramos esto en el blog Logicola, normalmente un blog "de tecnología".

La miel y el cuchillo

A veces siento que el rock de estas pampas se toma a sí mismo demasiado en serio. Por eso me divierte mucho cuando alguien se lo toma para la chacota.

Taller Literario Zimmer. Hoy: Adrián Dárgelos(20/02/2006) (Migas de pan)



Caminos

Nada adquiere valor por sí mismo. Todo se inscribe en un recorrido (amores me han dicho que "todo" y "nada" son palabras espantosas y soberbias; pero nada adquiere su valor por sí mismo).

¿Cómo es que uno se queda, luego de haberse visto obligado a leerlo en la escuela, con la idea de que García Lorca era un español, con suerte se entera uno que puto, que escribía pavadas romanticonas, medio bobaliconas, y que su principal mérito, vistos los bodrios a que nos sometía la maestra, era haber muerto fusilado por la dictadura franquista (por republicano y por puto)?

Por suerte, la vida tiene caminos largos y sinuosos y yo me olvido de García Lorca y salto al momento en que alguien me hace escuchar a Leonard Cohen. Es entonces que llego a Take this Waltz, me enamoro de la dulzura de Jennifer Warnes haciendo la segunda voz de la estrofa final y quedo colgado de imágenes maravillosas: "there's a tree where the doves come to die", "on a bed where the moon has been sweating".

Algún tiempo después, porque había aprendido a disfrutar de la voz de Cohen, me hice de I'm your man y al leer el booklet (soy de los que leen los booklets) descubro que Take this waltz está basado en un poema de Lorca. Nada pasó entonces más que la incorporación de un dato erudito que se almacenó en ese lugar abarrotado de mi cerebro donde acumulo saberes superfluos.

Mas un día, en una mesa de saldos de supermercado, me encuentro hojeando "Poeta en Nueva York" y me doy cuenta de que contiene el "Pequeño vals vienés", aquel que había inspirado a Cohen. De repente, dos cosas disímiles tenían ese mágico enlace y una luz se hizo. Me llevé "Poeta en Nueva York", mi primer libro de García Lorca.

"Dejaré mi boca entre tus piernas", dice Lorca en el Pequeño vals vienés. Qué buen lugar para dejar la boca, qué buen lugar para que una boca se quede. Encontré que Lorca no era ningún bobalicón, que era un poeta sensual, que sabía de los olores del sexo y de dónde había que meter la boca.

Y la versión de Cohen y el original de Lorca empezaron a dialogar y se enriquecieron:





Now in Vienna there are ten pretty women.
There's a shoulder where death comes to cry.
There's a lobby with nine hundred windows.
There's a tree where the doves go to die.
There's a piece that was torn from the morning,
and it hangs in the Gallery of Frost

Ay, ay ay ay
Take this waltz, take this waltz,
take this waltz with the clamp on its jaws.

I want you, I want you, I want you
on a chair with a dead magazine.
In the cave at the tip of the lily,
in some hallway where love's never been.
On a bed where the moon has been sweating,
in a cry filled with footsteps and sand

Ay, ay ay ay
Take this waltz, take this waltz,
take its broken waist in your hand.

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
with its very own breath
of brandy and death,
dragging its tail in the sea.

There's a concert hall in Vienna
where your mouth had a thousand reviews.
There's a bar where the boys have stopped talking,
they've been sentenced to death by the blues.
Ah, but who is it climbs to your picture
with a garland of freshly cut tears?

Ay, ay ay ay
Take this waltz, take this waltz,
take this waltz, it's been dying for years.

There's an attic where children are playing,
where I've got to lie down with you soon,
in a dream of Hungarian lanterns,
in the mist of some sweet afternoon.
And I'll see what you've chained to your sorrow,
all your sheep and your lilies of snow

Ay, ay ay ay
Take this waltz, take this waltz
with its "I'll never forget you, you know!"

And I'll dance with you in Vienna,
I'll be wearing a river's disguise.
The hyacinth wild on my shoulder
my mouth on the dew of your thighs.
And I'll bury my soul in a scrapbook,
with the photographs there and the moss.
And I'll yield to the flood of your beauty,
my cheap violin and my cross.
And you'll carry me down on your dancing
to the pools that you lift on your wrist

O my love, O my love
Take this waltz, take this waltz,
it's yours now. It's all that there is.
En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados.
Hay frescas guirnaldas de llanto.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals del "Te quiero siempre".

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orilla tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.

Muchas veces me ha pasado llegar antes a la versión que al original. Suele ser un camino sorprendente. En este caso, me fijo en estos detalles maravillosos: "las diez muchachas" que para Cohen son necesariamente (y simplemente) "pretty women", la "boca cerrada" que debe tomar el vals es el propio vals, pero "with the clamp on its jaws", esa "nuestra cama de la luna" que para Cohen es "the bed where the moon has been sweating", o "la muerte para piano que pinta de azul a los muchachos" que se transforma en un "bar where the boys have stopped talking, they've been sentenced to death by the blues" (qué lindo pensar que una pieza llamada "muerte para piano", anudando en un bar lo azul, la tristeza y el blues, te deje sin palabras, ya una forma de muerte).

Cohen hace magia y hay tortugas y mendigos que desaparecen, hay cosas que cambian de lugar, un sepulcro es una cruz (y la cruz, eso que se carga, es un destino, como el sepulcro) y bueno, parenmé, que si no les cuento otra vez los dos poemas, que para mí son una unidad de ideas y emociones, una red de reenvíos mutuos. Pienso en la versión de Lorca cuando escucho a Cohen, escucho la voz de Cohen cuando leo a Lorca...

Se sabe: la escuela hace daño, pero la vida da segundas oportunidades, a veces. Y por fortuna alguien llevó mi atención hacia Leonard Cohen, y Leonard Cohen llevó mi atención hacia Federico García Lorca. Qué suerte que tuve.(19/01/2006) (Migas de pan)



Interrogar...

"Interrogar: interrogar, por orden, uno por vez, o todo junto, todo, interrogar el escritorio, la carpeta, interrogar el diario con las dos fotografías borrosas que no dicen, o no parecen querer decir, por decir así, nada, interrogar la cama, interrogar la silla, la luz, la biblioteca, interrogar, una y otra vez, las voces que hablaron, las caras sin expresión, los recuerdos que los ojos, elevándose, parecían ir a buscar ¿adónde?, y después, otra vez, el diario, las dos fotografías, borrosas, reproducidas, de una sola vez, sesenta y dos mil veces, y después otra vez las caras sin expresión, las voces, los ojos que se elevaban o giraban hacia un costado, como si buscaran, afuera, alrededor, como el que sopa una galletita en una taza de té y se la lleva después a la boca, el relente, el vapor, la imagen, interrogar el hoyuelo, para que diga, por decir así, y de una vez por todas, algo, interrogar la mesa, el plato, interrogar la silla, interrogar la salida y la puesta del sol, los ríos, el verano, interrogar las hojas blancas, las hojas verdes, la llanura, la arena, probar, en definitiva, otra vez, para ver si algo dice, como quien dice, algo, interrogar lo que está siempre, y desde siempre, en el mismo, indefinido, grande, sin bordes que se derramen ni nada más allá de los bordes donde los bordes se puedan derramar, inmóvil, neutro, titilante, lugar."

(Apnea. Luego, al recuperar el aliento, uno piensa que, no sólo no es verdad que se pueda escribir así, que se le pueda exigir tanto a la frase, que cada punto donde se conectan las partes de una oración pueda ser el punto de inicio de otra cosa, como queriendo demostrar que cada coyuntura es el lugar para romper, como quien dice, una osamenta, de poner en duda lo remanido con ese "es un decir" soltado estudiadamente al voleo, sino que no es verdad que se pueda pensar así, hipertextualmente, transformando cada idea en una especie de enlace a otra idea, donde se elabora otro plano u otro nivel, llevándote a nuevas preguntas, y aún así hacerlo sin perder el historial, porque a pesar de estar a los saltos, a los tirones, hamacado, sarandeado, más tarde o más temprano, uno vuelve, naturalmente, sin habérselo propuesto, o quizás sabiéndolo de antemano, como consecuencia de un plan disimulado, fluidamente, al mismo, seguramente modificado por el propio paseíto, o no, quizás nunca abandonado, mudo, pero no por eso libre de ser interrogado, lugar.)

(Ay, no pude evitarlo. Lo que está entrecomillado es de Juan José Saer y está en "La Mayor". Lo otro será mi propia vergüenza)(13/01/2006) (Migas de pan)



Ma gavte la nata

Y voy otra vez con la frasecita de Eco. Es que aquí, Adriana Battu dice que le gustan los blogs porque de alguna manera les sacan el tapón del culo a Sábato y a Aguinis.

¿Hablar como se les habla a los amigos? ¿Escribir como se escribe un e-mail?

Algo así.(09/01/2006) (Digresiones)



Ya no tan esgunfio...

...me pongo a buscar un enlace al texto al que debí referir ayer al usar la palabra "esgunfio". Es "La vida contemplativa", del maestro Don Roberto Arlt.


El problema es que la versión electrónica que encontré está en el medio de un documento bastante extenso con varias otras cosas de y sobre Arlt, así que espero que no estén ustedes esgunfios y sí dispuestos a tomarse la molestia de usar el comando "Buscar en esta página" o como se llame en su navegador para llegar hasta el título "La vida contemplativa".

Claro, que releer las otras "Aguafuertes porteñas" que están ahí nunca está de más...(25/10/2005) (Migas de pan)



Ay ay ay

Señores de Clarín:

No pueden publicar esta foto:



¿Era necesario lo de la aureola y el gesto de santón de estampita?(24/10/2005) (Digresiones)



Honradas y sensatas distracciones

Los textos dialogan entre sí y blah, blah, blah (eso ya lo dijimos). Hoy no sé si es eso o es como la versión textual del fenómeno físico de la resonancia, eso que hace que, al pulsar un cuerda que vibra en una determinada nota, otras cuerdas, otros instrumentos o hasta los cristales de las copas, predispuestos a vibrar en esa misma frecuencia, inicien su movimiento oscilatorio.

Esta vez, leía a Nietzsche:

"He visto a más de uno estirarse e hincharse, y la plebe gritaba: '¡Vedle, ese es un gran hombre!' (...) Pinchar el vientre de los hinchados es lo que yo llamo una distracción honrada y sensata".

Y resonó Eco:

"Ma gavte la nata, quítate el tapón. Dícese de quien está henchido de sí. Se supone que aguanta en esa condición posturalmente abnorme por la presión de un tapón hincado en el trasero. Si se lo quita, pssss, recupera su condición humana."

Por supuesto, no diremos que Eco es nieztcheano por esto (y lo contrario sería un anacronismo), pero la resonancia está ahí...

...y me quedé pensando en alguna fórmula de nuestra habla argenta que exprese tan filosófico concepto, sin lograr decidirme: "andá a cagar" es como mucho, aunque tiene en común con la piamontesa eso de promover la evacuación de lo que en el cuerpo es un exceso. Siento además que es lo que un argentino hubiera dicho en el trance en el que el personaje de Eco dice su "ma gavte la nata" (decir cuál es tal trance sería un "spoiler"). Sin embargo, "andá a freír churros", en su recomendación de realizar una tarea menor, anodina, en su tono infantil e ingenuo, me parece más cercana a esa vocación honrada y sensata, más certera en su señalamiento de lo vano, lo pretencioso...

(fueron Nietzsche, en "Así hablaba Zarathustra", y Eco en "El péndulo de Foucault")(16/10/2005) (Migas de pan)



Silencio

Normalmente, trato de no poner en Glosa meros vínculos o transcripciones de los textos de otros: he dicho aquí que lo que me interesa son las con-mociones que los textos despiertan, los textos nuevos a que dan lugar.

Sin embargo, esta vez, leo a Daniel Freidemberg, en Kaputt.it: "Leer o mirar (poesía o lo que sea, o una roca, o un rostro): un ejercicio de la apertura, de la disponibilidad. Hacer callar al hablador de adentro".

Aquí, entonces, callamos: sigan hacia Kaputt.it y lean estos Recortes.

(20/09/2005) (Migas de pan)



Interruptus

Hace un tiempo, en este blog, cometí la imprudencia de deslizar la promesa de escribir sobre la experiencia de leer en tránsito, es decir, en el omnibus, en el tren, en el avión... Un amigo, no hace mucho, me recordó que no había cumplido nunca con esa ligera promesa (todas las promesas son ligeras: o lo son todas o no lo es ninguna).

Pero hoy una novela me había atrapado y se negaba a soltarme: durante una hora y media, el territorio que rodea a la autopista que une a las ciudades de La Plata y Buenos Aires (¿une?), lugar común, se esfumó. Faltaban cuatro o cinco páginas para terminar la novela y el micro terminaba, a su vez, su recorrido: mi parada se acercaba.

Cuatro o cinco páginas. Quizás lo logre. Pero no voy a apurarme, si lo estoy disfrutando, no voy a saltar párrafos, quizás llegue al próximo punto... Puedo elegir pasarme... Quiero seguir leyendo, saber cómo termina la historia, si los hilos se tejen o se destejen...

Finalmente obedecí a la rutina: me bajé en la parada de siempre con el libro bajo el brazo y todavía estoy tratando de convencerme de que he elegido el suspenso...(26/08/2005) (Digresiones)



La glosa pendiente

Me da vergüenza y pudor escribir sobre Saer, a pesar de que aquí en Glosa no me reprimo de comentar libros desde la más autocomplaciente y pedante verborragia. Aquí, en Glosa, lo que nos interesa es la experiencia de leer (que no es patrimonio de los profesores de letras, los críticos o los especialistas) y lo que esa experiencia tiene de gozoso, de juego y de punto de incio de alguna otra cosa.

Pero Saer (como Borges, como Arlt, como Walsh) ha sido colonizado, en su calidad de objeto de estudio, por intelectuales y especialistas, señores eruditos y aplicados que comentan la literatura con la debida autoridad. Ante eso, uno toma conciencia de lo humildemente amateur de su aproximación.

Sin embargo, y casi se podría decir que a pesar de eso, Juan José Saer representa para mí uno de los momentos más intensos en esa experienza gozosa de leer (que no es patrimonio de blah, blah, blah), hasta el punto de que este modestísimo blog lleve, "a su salud", el nombre de la que muchos consideran su novela más importante.

En definitiva, lo que hoy justifica que finalemente me atreva a escribir la glosa que faltaba en este blog fue el hallazgo de una nota de Página/12 del 19 de junio que da cuenta de que, una semana antes, Saer había muerto. ¡Dios santo! ¡Saer ha muerto!. Presentado así, esta deviene la tercer o cuarta necrológica que escribo en Glosa. Una necrológica inevitable, aunque sea ahora, tan tarde.

A pesar de mi pudor y de las interpretaciones eruditas, quisiera, en honor del muerto, poder atrapar el goce. La lectura de Glosa (la novela de Juan José Saer, que me llevó luego a visitar Unidad de lugar, Cicatrices, El rio sin orillas, El arte de narrar...) me produjo la sensación de estar asistiendo a la aparición ante mis ojos, surgiendo como un hormiguero cuya construcción hubiese sido capturada por esas cámaras que condensan tiempos larguísimos en secuencias frenéticas, de una catedral monumental, barroquísima, bella, traslúcida, plena de haces de luz...

Y ahora, que no es hora para nada, leo interpretaciones sobre caminatas, fiebres y complejas geometrías.

Saer ha muerto. Nada: eso que a uno le agarra cuando se muere un artista que ha sabido mostrarle a uno qué cosa es un cosa maravillosa.

Y, claro, el goce, que sigue inefable.(27/07/2005) (Digresiones)



Digestivas

Los textos dialogan entre sí, lo aprendimos de Borges (después quizás descubrimos que la idea también la habían tenido otros, pero la aprendimos con él). Y como en las fiestas más animadas, las conversaciones más estimulantes las tienen los invitados más disímiles:


-...uno es lo que come, con quién lo come y cómo lo come...

-...y en nuestra calidad de latinoamericanos, poseemos el mejor estómago del mundo, un estómago ecléctico, libérrimo, capaz de digerir, y de digerir bien, tanto unos arenques septentrionales o un kouskous oriental, como una becasina cocinada en la llama o uno de esos chorizos épicos de Castilla...

Son Laura Esquivel, en Íntimas suculencias, de 1998, y Oliverio Girondo, en Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, de 1930.(07/04/2005) (Migas de pan)

Los textos dialogan entre sí, lo aprendimos de Borges (después quizás descubrimos que la idea también la habían tenido otros, pero la aprendimos con él). Y como en las fiestas más animadas, las conversaciones más estimulantes las tienen los invitados más disímiles:


Leer antologías

Como podrán observar, no soy un lector que esté muy preocupado por la actualidad editorial. No les voy a poner acá comentarios (no "on time") sobre "EL Código Da Vinci" (aunque prometí hacerlo) ni sobre"Memorias de mis putas tristes". Me dejo llevar por olores viejos, las más de las veces...

En esa clave, resulta que últimamente estuve leyendo una antología (en realidad dos) sobre el cuento argentino, en especial, sobre los movimientos de Boedo y Florida.

Y la sensación fue de frustración. ¿Acaso, leer antologías no debería ser como el zapping de la literatura? Sin embargo, eso que en la tele-visión se transforma en un collage a veces divertido, en este caso no resulta más que un frustrante ejercicio de entrar y salir de mundos muchas veces incompatibles entre sí, sin llegar a vivirlos ni compenetrarse con ninguno de ellos.(30/03/2005) (Migas de pan)

Como podrán observar, no soy un lector que esté muy preocupado por la actualidad editorial. No les voy a poner acá comentarios (no "on time") sobre "EL Código Da Vinci" (aunque prometí hacerlo) ni sobre"Memorias de mis putas tristes". Me dejo llevar por olores viejos, las más de las veces...

La vía hipoglucémica hacia el conocimiento

La Decadencia del Ingenio es un excelente blog de relatos breves. Y Jaime, su autor, es también un gran animador de las conversaciones que se arman con los comentarios a sus relatos. Esta vez, Jaime cuenta un cuento sobre alguien que descubre el sentido de la vida y lo garabatea en un papel que luego, no puede descifrar.

Gus, alguien que lee el sitio de Jaime, pone un comentario (creo que el octavo comentario) donde afirma que algo así le pasa cuando tiene lo que llama "sueños de totalidad", que, al despertar, no puede recordar. Atribuye el fenómeno a las caídas de glucosa que hacen que el cerebro "flipe" (me encanta el regionalismo "flipar").

Diganmé si la secuencia de comentarios entre Gus y Jaime, a raíz de los "sueños de totalidad" del primero, no es maravillosa en sí misma:

http://jaime.antville.org/stories/1062853/#comments

La conclusión de Jaime está muy buena: "Es decir, el azúcar nos impide alcanzar la sabiduría", y también el corolario de Gus: "Vía hipoglucémica hacia el conocimiento".

Lo sostenemos en Glosa: un texto no vale sólo por lo que dice, sino también por lo que inspira.

Aquí, el enlace directo al post de Jaime.
(11/03/2005) (Migas de pan)

La Decadencia del Ingenio es un excelente blog de relatos breves. Y Jaime, su autor, es también un gran animador de las conversaciones que se arman con los comentarios a sus relatos. Esta vez, Jaime cuenta un cuento sobre alguien que descubre el sentido de la vida y lo garabatea en un papel que luego, no puede descifrar.

Brutal

Hay ideas violentas. Hay acontecimientos violentos. Hay violencia. Y hay quienes esconden su vocación de muerte tras una máscara de vida. Y hay quienes son brutales para ponerlos en evidencia.


Esto es la contratapa, un falso anuncio de la Conferencia Episcopal Argentina, del último número de la revista "Barcelona, una solución europea para los problemas de los argentinos", una revista que podría describirse como una publicación de "humor de actualidad".

Quizás sea necesaria cierta información para nuestros lectores no argentinos: la frase "Algo habrán hecho" expresa, en el imaginario argentino, la actitud vilmente cómplice con que muchos compatriotas justificaron las aberraciones del terrorismo de estado: "se metieron a los tiros en la casa de la esquina y se los llevaron: algo habrán hecho", "balearon a una parejita en la otra cuadra: algo habrán hecho", "hace días que no se sabe nada del del 2 C, parece que se lo chuparon: algo habrá hecho".

Vincular eso con el delicado problema del aborto es poner, con total brutalidad, la hipocresía de la Iglesia (que aún adeuda la "autocrítica" por su conducta durante la dictadura) ante los ojos de todo el mundo.

Y, ante este texto de Barcelona uno no puede evitar la expresión, mezcla de asombro y aprobación: "Quéyyyjosdeputa".(08/03/2005) (Migas de pan)

Hay ideas violentas. Hay acontecimientos violentos. Hay violencia. Y hay quienes esconden su vocación de muerte tras una máscara de vida. Y hay quienes son brutales para ponerlos en evidencia.

Dos poemas de Neruda, o de la semiosis del aura

Neruda tiene, digo yo, que no sé de dónde lo habré sacado, un aura de viejo romanticón, de cantor de la revolución que tenía que ser, de letrista involuntario de canciones para artistas comprometidos y de fuente de inspiración para jóvenes escritores de cartas de amor (y nada de eso está mal, qué va). Una urgencia fisiológica que requería de alguna lectura para mayor solaz durante su satisfacción, me llevó a tomar apresuradamente un libro cualquiera de mi biblioteca. Resultó el "Tercer libro de las odas", de Neruda.

Y ahí, entre poemas rayanos en lo ingenuo dedicados a la manzana, las tijeras o al limón, encontré estas maravillas de Pablo Neruda:

Un impreciso
vapor, aroma o agua,
sumergió
los cabellos del día:
errante olor,
campana
o corazón de humo,
todo
fue envuelto
en ese deshabitado hangar,
todo
confundió sus colores.

Amigo, no se asuste.

Era sólo
el otoño
cerca de Melipilla,
en los caminos,
y las hojas postreras,
como un escalofrío de violines,
se despedían
de los altos árboles.

No pasa nada. Espere.

Las casas, los tejados,
las tapias
de cal y barro, el cielo
eran
una sola amenaza:
eran un libro
largo
con personajes
sumamente tristes.

Esperemos. Espere.

Entonces
como un toro
atravesó el otoño
un camión colorado
cargado con toneles.
Surgió de tanta niebla
y tanto vago cielo,
rojo, repleto
como una
granada,
alegre como el fuego,
despeñando su rostro
de incendio, su cabeza
de león fugitivo.

Instantáneo, iracundo,
preciso y turbulento,
trepidante y ardiente,
pasó
como una estrella colorada.
Yo apenas
pude
ver
esa sandía
de acero, fuego y oro,
el coro
musical
de los toneles:
toda esa
simetría
colorada
fue
sólo
un
grito,
un
estremecimiento
en el otoño
pero
todo cambió:
los árboles, la inmóvil
soledad, el cielo
y sus metales moribundos
volvieron a existir.

Así fue como el fuego
de un vehículo
que corría anhelante
con su carga
fue
para mí
como si desde el frío de la muerte
un meteoro
surgiera y me golpeara
mostrándome
en su esplendor colérico
la vida.

Sólo
un camión
cargado
con toneles,
desbocado, cruzando
los caminos,
cerca de Melipilla, en una
mañana,
acumuló en mi pecho
desbordante
alegría
y energía:
me devolvió el amor y el movimiento.
Y derrotó
como una llamarada
el desmayo del mundo.

1956. Oda a un camión colorado cargado con toneles
Trajimos un gran cactus
de tierra adentro
hasta la playa verde.

Tenía las raíces
el gigante
metidas
en la piedra
y se agarraba
a aquella dura
maternidad
con subterráneos,
implacables
vínculos.

La picota
caía
alzando
polvo
y fuego,
la roca
se estremecía como
si pariera,
y apenas
se movía
el obelisco verde,
acorazado
con todas las espiras
de la tierra,
hasta
que con un lazo
lo amarramos
arriba
y tirando
entre todos
derribamos
la sagrada columna
de los montes.

Entonces
custodiado
y detenido,
envuelto en
saco y ruedas
arrastramos
su erizada
estatura,
pero
apenas
alguien
acercó la mano
al vegetal ardiente,
éste
le clavó sus espinas
y con sangre marcó la mordedura.

Lo plantamos
mirando al mar sombrío,
alto
contra las olas,
enemigo,
erizado por todas
las púas
del orgullo,
majestuoso
en su nueva
solemnidad de estatua.
Y allí
quedamos
repentinamente
tristes,
los hombres
de la hazaña,
mirando
el alto
cactus
de la montaña andina
trasladado
a la arena.

Él continuó
su
áspera
existencia:
nosotros
nos miramos
como humillados,
viejos
carceleros.

Viento amargo
del mar
balanceó
la delgada
silueta
del alto solitario con espinas:
Él saludó
al océano
con
un
im-
per-
cep-
ti-
ble
mo-
vi-
mien-
to
y
si-
guió
allí
ele-
va-
do
en
su
mis-
te-
rio.

1956. Oda al cactus desplazado


Cada escritor tiene su aura y uno, muchas veces, como una suerte de médium literario, lee mas bien auras que textos. Algo del aura de Neruda lo mantiene fuera del foco de atención de mucha gente, hoy por hoy. Yo no lo había leído, por culpa de su aura. Y poemas como los de arriba me significaron un rato de placer que nunca hubiera imaginado.

Después vinieron las racionalizaciones: qué género arcaico es la oda. Parece la forma primitiva del trabajo del publicista, que acepta la imposición de cantar loas a las cosas más pedestres y anodinas. Esa es una primer distancia con este Neruda de las odas.

Luego viene esa retórica ampulosa, esa expresividad desmesurada, como si todas las palabras le quedaran chicas.

Pero, finalmente, uno se deja llevar por ese ansia de dar lugar a lo que ve una mirada vigorosa en las simples cosas. Y descubre la enorme dignidad de un cactus, la bramante vitalidad de los camiones...
(04/03/2005) (Migas de pan)

Neruda tiene, digo yo, que no sé de dónde lo habré sacado, un aura de viejo romanticón, de cantor de la revolución que tenía que ser, de letrista involuntario de canciones para artistas comprometidos y de fuente de inspiración para jóvenes escritores de cartas de amor (y nada de eso está mal, qué va). Una urgencia fisiológica que requería de alguna lectura para mayor solaz durante su satisfacción, me llevó a tomar apresuradamente un libro cualquiera de mi biblioteca. Resultó el "Tercer libro de las odas", de Neruda.

Cansancio

" Cansado. ¡Sí! Cansado de usar un solo brazo, dos labios, veinte dedos, no sé cuántas palabras, no sé cuantos recuerdos, grisáceos, fragmentarios."

"Cansado, muy cansado, de este frío esqueleto, tan púdico, tan casto, que cuando se desnude, no sabré si es el mismo que usé mientras vivía."

"Cansado ¡Sí! Cansado por carecer de antenas, de un ojo en cada omóplato y de una cola auténtica, alegre, desatada, y no este rabo hipócrita, degenerado, enano."

"Cansado, sobre todo, de estar siempre conmigo, de hallarme cada día,
cuando termina el sueño, allí, donde me encuentre, con las mismas narices y con las mismas piernas; como si no deseara esperar la rompiente con un cutis de playa, ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia, acariciar la tierra con un vientre de oruga, y vivir, unos meses, adentro de una piedra."

Oliverio Girondo
Persuasión de los días
(24/02/2005) (Migas de pan)

" Cansado. ¡Sí! Cansado de usar un solo brazo, dos labios, veinte dedos, no sé cuántas palabras, no sé cuantos recuerdos, grisáceos, fragmentarios."

Semiosis cruzadas

Trátase de una antología del cuento argentino. Hay de todo, como en botica, y de todo lo que hay están los que tienen mérito histórico, valor arqueológico, genuino interés actual...

Pero no vamos a hablar de la antología, sino del curioso efecto que me atacó de golpe en uno de los cuentos que, a pesar de (el antedicho efecto), más me gustó.

Érase un cuento de Ricardo Piglia, de título "El Laucha Benítez cantaba boleros", que narra la historia, el vínculo, entre dos boxeadores. No diremos más, salvo que al protagonista se lo dice platense y, en un momento de la historia, vuelve a su ciudad, dando al autor la oportunidad de decir que

Caminó por las calles desiertas, en el ardiente calor de la siesta de febrero, enfundado en una tricota negra de cuello volcado, llamando la atención con su cuerpo tan alto, con su figura estrafalaria, sin mirar a la gente que se daba vuelta para ver pasar a ese gigante rubio; atravesó el espeso y dulce aroma de los tilos y buscó el Club Atenas como quien vuelve a casa después de una tormenta".

Auch. Vivo en La Plata, y sé, por un empirismo un tanto ingenuo como el del célebre pavo inductivista, que los tilos florecen (y, consecuentemente, perfuman) entre octubre y noviembre.

¡Que molesta intromisión de mi experiencia sensible y del orden que la organiza según estaciones y aromas, que interfiere tan descortésmente en un muy lindo cuento!
(08/02/2005) (Migas de pan)

Trátase de una antología del cuento argentino. Hay de todo, como en botica, y de todo lo que hay están los que tienen mérito histórico, valor arqueológico, genuino interés actual...

¡Voy a leer el Código Da Vinci!

Si, lo voy a leer, ¿y qué?

Razones para no leer el Código Da Vinci:

Lo leyó todo el mundo

Ya leí el Péndulo de Foucault, de U. Eco, y creo que para conspiraciones ya tengo bastante.

Es una traducción (y se me ha metido en la cabeza que más vale leer literatura hecha de movida en español o, al menos, traducida por escritores grossos)

Razones para SI leer el Código Da Vinci

Lo leyó todo el mundo.

Es un tema de conversación como cualquier otro. E inclusive mejor, porque lo leyó todo el mundo.

En todo caso, alguien me ha prometido prestármelo y no puedo cometer la descortesía de no leerlo, ni la de decir "ah, no, eso que vos leés yo no lo leo", ni puedo desaprovechar la oportunidad de leer eso que todo el mundo lee.

Como ven, el mercado siempre gana y los millones de moscas tienen la razón...

La pregunta es: ¿me provocará este libro esa conmoción que me lleve a escribir un comentario? Mis amigos: lo sabrán en unas semanas....

(Si tienen su lista de razones a favor o en contra de leer este libro, ponganlas aquí.)(07/02/2005) (Migas de pan)

Si, lo voy a leer, ¿y qué?

¡Por el amor de Dios!

Robert Fripp, Joe Satriani y Steve Vai estuvieron en Buenos Aires haciendo la versión 2004 del G3 tour: Vini, Vidi y Vinci...

Desmesurado. No me digan que dejar la boca abierta mirando hacia arriba y suspendiendo el juicio ante formidables, incontables, gigantescas luces de colores que estallan en el cielo por obra y gracia de algún artesano obsesivo y desmesurado no es lo más cercano a un placer, ingenuo pero placer al fin, grato y estremecedor, esa sensación de contento rotundo como de niños en el zoológico.

Todo en Steve Vai está fuera de escala: no sólo su manera de tocar, sino su porte, su estatura, su gestualidad de bufón aplicado, su banda (un bajista alto y flaco y bestial como el propio Vai, un baterista de aspecto post-punk que golpea los parches bajando los brazos desde casi un metro de altura, con toda la fuerza de sus bíceps de gimnasio, una rythm guitar que sigue al oficiante a la par en los solos a dos voces). Está fuera de escala la exagerada guitarra de tres mástiles con la que abre su set, la camisa fucsia (¡fucsia!), los collares de piezas metálicas grandes y brillantes, el pelo largo que vuela demoníacamente como efecto de un ventilador mañosamente colocado... todo.

Decir de Vai que es pirotécnico no es hablar mal de él: el tipo se hace cargo de eso y lo lleva al extremo más sofisticado y a la perfección más neurótica; hace su papel de payaso con dedicación y te hace pasear por un circo donde los leones lucen realmente como fieras salvajes, los elefantes son descomunales y los equilibristas parecen andar efectivamente al borde de la muerte.

Se me ocurre que hay dos clases de bufones: uno es aquel que en definitiva no es sino víctima de alguna atrofia o deformidad cuya simple exhibición basta para el solaz de la corte. A esta clase pertenece Satriani. El tipo es un engendro, no otra cosa. Ha recibido el don de ser capaz de tocar todo lo que se puede tocar con una guitarra eléctrica a la velocidad de la luz, pero se trata de una hipertrofia monstruosa que resulta enfatizada por su pretensión de salir a escena con una remerita y unos jeans, como si fuera un chico americano que viene de tomar el té con su abuela o de comer una hamburguesa en McDonalds (y ya está grande, el hombre). Lo acompañaron un bajista que parecía venir de tocar con Credence, un guitarrista que parecía Elton John y un baterista impecable y anodino. Esta clase de bufones, cuando su exhibición se extiende más allá de lo prudente, resultan anestésicos primero, irritantes después. Mientras escuchaba a Satriani pensaba en que su problema es que sus imitadores hacen un mejor Satriani que él, y pensaba en músicos de mi ciudad que lo hacían muy dignamente...

Vai, en cambio, pertenece a la clase de los monstruos que agregan a su monstruosidad la conciencia de lo excepcional y deforme, y la convierten, por el agregado de una puesta en escena propia de la corte de los Luises, en un circo pletórico, un Cirque du Soleil, exquisito barroco.

Ah!!! Robert Fripp: abrió el show con sus frippertronics y se fue del escenario abucheado, al grito de "dale, ladrÓn!!!!". Volvió a subir con Satriani y al final hicieron la "G3 jam" los tres juntos. Fripp estaba bien atrás en el escenario, medio escondido entre sus aparatitos, casi sin luz para él y con esa pose de santón zen que le es propia: imperceptible. El conjunto fue un derroche de semifusas.

¿Qué más se puede decir? Vai tocó For the Love of God y con él nos dejamos llevar por el espectáculo de fuegos artificiales más desmesurado que he visto en mi vida.(09/12/2004) (Migas de pan)

Robert Fripp, Joe Satriani y Steve Vai estuvieron en Buenos Aires haciendo la versión 2004 del G3 tour: Vini, Vidi y Vinci...

Traduttore tradittore

El vínculo que se consigna aquí dirige a una página desde la que se pueden descargar dos cuentos en sus lenguas originales y varias de sus versiones al español...

Los cuentos son "Le Cimitière Marin" de Paul Valéry y "The Purloined Letter", de Edgar Allan Poe (amén de otras cosas sobre el arte de traducir, que no son las que vienen al caso ahora).

De ellos, mi pereza y mi historia como lector me llevaron a acometer tan sólo "La carta robada" (patrañas: es que no sé leer francés).

No voy a decir tonterías que queden en evidencia ante los eruditos comentarios que estas versiones (en especial, las de Cortázar y Borges) ya deben haber suscitado, pero valga mencionar "el nebuloso tabaco" que forma parte del doble placer al que Borges imagina entregado al narrador del cuento, los adjetivos que desaparecen de su versión (hay un "comfortable chair" que para Borges no merece ser llamado más que sillón) y los detalles técnicos de la operación con que Dupin falsifica la carta que Borges elige omitir (en su versión no hay "sello de miga de pan"), suficientes para preguntarse, claro que retóricamente, si en este caso, el traductor no crea un cuento mejor que el que le contaron...

http://www.lamaquinadeltiempo.com/traducc.htm

(Nótese que con este enlace no hacemos honor al diseño en "frames" del sitio de destino. Una de las diez razones por las que las "best practices" consagradas del oficio de web designer contemplan la elusión de este recurso. Si te interesa navegar el site, remitite al dominio raiz, www.lamaquinadeltiempo.com, donde entrarás al esquema de frames que soporta su navegabilidad. Una pena.)(31/08/2004) (Sitios)

El vínculo que se consigna aquí dirige a una página desde la que se pueden descargar dos cuentos en sus lenguas originales y varias de sus versiones al español...

Does humour belong in music?

Eh? Caí en el sitio web de La Muda Rock, a la sazón, una banda de rock, por razones literarias.

Yo había visto sus carteles fotocopiados clavados con engrampadoras de oficina en los postes de luz de mi ciudadela, alguna vez que pasaran por La Plata.

Una búsqueda en Google por un tema marginal me llevó a la columna que el Dr Bordenave (hijo) publica (o publicaba: las fechas son de hace dos años) en el sitio web de la banda y, oh sorpresa, encontré escritos de un maravilloso sentido del humor en el contexto de una propuesta de una "banda de rock".

Acaso sea bueno recordar cada tanto la pregunta del grande Francesco Zappa, que de eso sabía algo...

Ah, la banda... sí, me bajé los tres temas que ofrecen en MP3. Pero ese es otro cantar.

Aquí, la columna del Dr. Bordenave.(29/07/2004) (Migas de pan)

Eh? Caí en el sitio web de La Muda Rock, a la sazón, una banda de rock, por razones literarias.

El manuscrito carmesí

Uffff, qué novela que me ha generado "sensaciones encontradas", como reza la fórmula convencional.

Repasemos los pros: es muy interesante como caso de esa "literatura de los vencidos", esa militancia a favor de narrar las historias de aquellos que perdieron sus luchas y cuyas historias, en consecuencia, han sido escritas por los que ganaron. "El Manuscrito carmesí" relata, entonces, la historia del último rey musulmán de Granada.

Es interesante curiosear en un islam hedonista y existencialista, tan lejano del que últimamente nos pretende imponer la cruzada occidental y occidentalista. Es, por otra parte, una novela que te estimula a hacerte la pregunta "¿qué hubiera pasado si.." el islam andaluz no hubiera sido aniquilado, "¿qué hubiera pasado si.." el reino de España no se hubiese constituído en base a la anulación de la diferencia, "¿qué hubiera pasado si.." las cosas hubieran sido distintas de como fueron.

Simultaneamente, la leí con una curiosidad de orden más "literario": cómo contar una historia cuyo final es conocido, como continuar la historia que sigue después de la caída de Granda, etc.

El resultado del experimento: una basofia. La escritura más morosa, aburrida y pretenciosamente descriptiva y pseudo-filosófica que me he empeñado en tolerar. Desgasta páginas y páginas en descripciones de ambientes (tanto físicos o paisajísticos como "interiores") sin que haya la más puta acción. Usa métáforas obvias que, encima, te las explica en el renglón siguiente, como si tuviera miedo de no ser entendido o si asumiera un rol didáctico ante un lector que considera bruto, no sé...

Sin dudas tiene momentos más o menos interesantes, como esos relatos de la vida y la religión de los musulmanes andaluces, cercanos a un costumbrismo reconstructivo, o algunas reflexiones sobre el matiz hedonista y existencialista de esa variante del islam, pero en general, y para decirlo con una sofisticada expresión de las más elevadas técnicas de crítica literaria, es un plomo.

Parece que no va a terminar nunca: a la mitad del libro ya te contó la caída de Granada, entonces te preguntás con qué carajo va a llenar la otra mitad. Y bueno, la llena con dilatadas reflexiones del personaje principal (a la sazón, el rey depuesto), decía, reflexiones, acerca de su estatuto de musulmán, de andaluz, de rey, de rey destronado, de esposo, de amante, de bisexual, de padre, de hijo, de esto y de lo de más allá.

Yo me interesé en leerlo porque alguna vez había visto un reportaje al tipo en el que había dicho un aforismo inspirado que, en ese momento, creí que era una ocurrencia brillante. Mi desilusión fue grande cuando encontré ese mismo aforismo mezclado en la novela, repetido palabra por palabra. En el reportaje, el tipo se había citado a sí mismo, repitiendo una frase amañada, haciéndola pasar por ocurrencia.

Mi conclusión: si de muestra basta un botón, no creo que vuelva a intentarlo con Gala, aunque confieso que la lectura de "El manuscrito carmesí" me dejó uno o dos aforismos bonitos. Pero la ecuación es negativa cuando se trata de leer unas 600 páginas para detectar uno o dos de tales aforismos bonitos.

A quien quiera intentarlo sólo puedo avisarle: que se arme de paciencia, que se predisponga al relato más moroso que pueda enfrentar.

7/7/2004(07/07/2004) (Migas de pan)

Uffff, qué novela que me ha generado "sensaciones encontradas", como reza la fórmula convencional.

Yeguas del Orto

El link te lleva a un post en particular, pero el sitio es de unas chicas muy guarras que, además, parecen muy inteligentes (a pesar de sus esfuerzos por defenestrar lo masculino que queda)

http://yeguasdelorto.blogspot.com/2003_09_01_yeguasdelorto_archive.html


En este post hay una interesante reflexión sobre el estatuto de la "bloguidad".


De ahí en más, queda en ustedes...

(18/12/2003) (Sitios)

El link te lleva a un post en particular, pero el sitio es de unas chicas muy guarras que, además, parecen muy inteligentes (a pesar de sus esfuerzos por defenestrar lo masculino que queda)

Inevitablemente, The Matrix (reloaded or not)

Si un mérito tiene Matrix, es que no se trata de una película que convoque simplemente al referéndum. Es inevitable glosarla, comentarla, defenestrarla... Pasto óptimo para Glosa...

Así que, abundaremos. De más está decir que con sólo lanzar una búsqueda en Google por "Matrix" vas a encontrar tal cantidad y variedad de metatextos acerca de esta película que no vale la pena detallarlos, aunque te remito, para hacer la cosa más interesante.


Pero como aquí partimos del supuesto de que todo texto es inherentemente superfluo y abundante, nos sentimos lavados de culpa y, consecuentemente, abundamos a su vez. Además, los propios creadores del producto nos autorizan a abundar, en la medida en que "Reloaded" (ni qué hablar de las joyitas de "Animatrix") es, por su parte, una sofisticada glosa a "The Matrix".


La ví ayer (en video, confieso) y concluyo: Imposible no disfrutarla. Aún prescindiendo de todo el valor agregado por las pretensiones así llamadas "filosóficas" que caracterizan a la saga, "Reloaded" es un banquete visual que puede disfrutarse dejando el cerebro en el guardarropas del cine, o, aún, en el baúl del auto en el estacionamiento (no perderemos gran cosa en caso de hurto). En mi caso, podría haber dejado el cerebro bajo la mesita de luz...


Afortunadamente, conservé el cerebro en el lugar en que natura lo puso, haciendo lo que puede para la función que le ha tocado, resultado de cuya fatal actividad es la chorrera significante que sigue:


I) Un descargo: lo que hago aquí es un esfuerzo creativo, en base a los significantes puestos a disposición por los Hermanos Wachowski. Ni ahí se trata de indagar por el sentido "verdadero" de tal o cual significante presente en la película. Dejo ese esfuerzo a los muchos místicos que se están pelando los cuernos en descular tal sentido verdadero y determinar si ese sentido verdadero es verdadero de verdad o una vil patraña. Ese es un esfuerzo que me interesa poco porque sospecho de sus motivaciones y de los resultados que por él se pueden obtener.


No deja de producirme escozor, en contrapartida, el discurso de tantos racionalistas que denuncian un falso misticismo de The Matrix en nombre de un misticismo aún más auténtico. No dejan de ser búsquedas de fundamentalistas que aún esperan encontrar la verdad "buena", pataleando y haciendo berrinche ante lo que juzgan fraude, blasfemia o vaya a saber qué. No es mi trip, lo siento. Así que todo lo que se dice aquí, se dice a pesar de The Matrix y es un juego de composición usando los significantes disponibles con el único fin de seguir poniendo sentido a circular...


II) Un desplazamiento: Una cosa que me resulta interesante de la serie "The Matrix" es que el clásico comentario cinematográfico, que gusta de centrarse, si se pretende culto, en aspectos formales, o, si se sabe masivo, en comidillas del star system, se ve desafiado a entrar en el terreno del ensayo literario/hermenéutico, en la medida en que The Matrix se postula como una "cosa llena de contenido". Pocas películas últimamente lanzan un envite semejante (con todas puede hacerse, es claro, aunque es claro también que ha sido siempre la pretensión de toda la Sci-Fi y sus subgéneros y secuelas).


III) La muerte: Un punto interesante de toda esta cosa de la realidad virtual, lo que le dá viabilidad dramática al cuento, es que existe la posibilidad de que esa realidad virtual te mate en el mundo real. Ese detalle le dá tensión dramática a la historia, en la medida en que el héroe puede correr un riesgo (es como la criptonita necesaria para que Superman no sea un soberano aburrimiento), ya que si no está en riesgo, no hay "suspense" y el cuento deja de tener encanto como tal.


Me encontré en internet montones de interpretaciones que buscan establecer que la realidad mental es capaz de lograr efectos somáticos tan terminantes como la propia muerte, sólo por una "confusión" acerca de los datos recibidos. Básicamente esta es la explicación oficial que le dá Morpheus a Neo.


La hipótesis es que si la mente recibe la información de que se ha producido un daño físico grave, tomará la "decisión" de matar al cuerpo, como si el sistema cuerpo-mente no tuviera mecanismos autorregulatorios que contradirían esos datos. Me siento más predispuesto a aceptar que ese conflicto entre la información "simbólica" que viene de la Matriz y la información "somática" que viene del cuerpo podría llevar a la locura, cosa que podría verse legitimada si pensamos en cómo queda el atleta del episodio "World record", de Animatrix.


Me parece más económico pensar que experimentar la propia muerte en una forma hiperrealista tiene que matarte de un susto, nada más simple. Lo que te mata es el shock. Y esta hípotesis no le quita nada al efecto dramático necesario para que los combates de Neo y Trinity conserven "suspense" y tensión dramática, pero es más económica y dá lugar a pensar en forma más "creativa" los vínculos entre mundo simbólico y eso otro que seguimos llamando real a falta de marco interpretativo mejor.


Lo interesante de la versión que sanciona que "la Matriz te confunde al punto de que te podés morir" es que se pone en boca de Morpheus, que es el místico, el que tiene "fe" en The Oracle y el que en definitiva está buscando al Dios Padre Todopoderoso que sea capaz de darle sentido al mundo, aunque sea por interpósita Matriz (a la sazón, algo que tienen "ellas" y "nosotros" no).


IV) Sistemas: Otra cosa interesante es la idea, muy moderna (en el sentido de actual y contemporáneo), de que el sistema The Matrix es un sistema complejo y caótico. Que exista un personaje llamado "The Architect" (una cita de reminiscencias masónicas y una pedorra y obvia denominación de D/dios) no agrega ni quita nada a dos datos:



a) La Matriz es autogenerativa. Existen programas que se escriben a sí mismos o a otros programas (¿una traslación metafórica de las hipótesis sobre la replicación del ADN?), y hasta hay programas virales: Smith es uno de ellos, en cualquier momento podrían aparecer más.


b) Es un sistema complejo con un nivel relativamente alto de incertidumbre: si bien existe The Architect, existe todo lo que no es The Architect, con una "autonomía relativa" suficiente para introducir incertidumbre en el sistema (llamada en la historia "anomalía", qué pena).

La incertidumbre es tal que The Architect confiesa necesitar de trampas tan sofisticadas y rebuscadas como el mito del "Elegido" para aislar esas anomalías y volver a encauzar un "código" que se le vá de las manos.


Sin embargo, el sistema es coherente, autorregulado y capaz de durar. La pucha, toda la biología moderna está tratando de explicar sistemas de características similares. Lo parió...


Paralelamente, es imposible no pensar en la reflexión de Eric S. Raymond desarrollada en el paper "La Catedral y el Bazar", donde contrapone dos modelos de producción de software: el de las multinacionales, vertical, planificado y centralizado, y el del movimiento del "software libre", plural, peer to peer e intrínsecamente caótico, autogenerativo y autorregulado, como un sistema biológico.


The Architect desea un sistema tipo "catedral". Introduce orden y quiere ser un Dios Padre represivo, capaz de mantener bajo control a sus criaturas. Está puesto en la película como un principio masculino.


Pero The Oracle, metamorfoseada en principio femenino, introduce incertidumbre, y donde hay incertidumbre hay libertad.


Está por verse todavía qué opinan los Wachowski al respecto. Quizás The Matrix sea mas bien un sistema de tipo "bazar" y Neo pueda salvar y salvarse... de ser un mesías.


IV) Metáforas: Y otra cosa, una sospecha que siempre he conservado: la única manera de lidiar con la complejidad es a través del universo metafórico.


En la saga, un complejo sistema informático, para poder resultar manejable y abarcable, recurre a explicaciones metafóricas de sí mismo: para entenderlo no es suficiente "el código".


(Asociación libre: me corre un escalofrío al recordar el slogan con que Macromedia (c), antes de The Matrix, promocionaba su primera versión de Dream Weaver (c), con la que se convirtió en líder del segmento de la edición Web: "Para los que ven el mundo en código", mientras la imagen de un auto pasaba bajo una lupa que permitía ver "<img src="....).


Es necesario pasar del "código", eso que todos ven en las pantallas de sus terminales, eso que el "operador" lee como si fuera transparente y obvio, al "sentido", eso que es oscuro, intrincado, oculto.


(Vaya mi agradecimiento al profesor Sergio Caletti, que, cuando yo recién empezaba la facultad, me llevó de las narices, a mí y a muchos de mis compañeros, a pensar en esta pequeña diferencia...)


Muchas glosas a la película que ví por Internet usan el término "representación" para suturar el hiato que surge cuando el código ya no es explicación suficiente (cuando surge la pregunta "pero, ¿qué más?, si el código es este y lo estamos viendo"). Y tienden a suponer que la representación es una forma imperfecta de hacer accesible el código a mentes no avisadas. Ego de programador: la interfase es la concesión que se le hace a la gilada que no sabe programar y ver el mundo en código. Qué pena.


¿Qué pasa con nuestra interpretación de The Matrix si en lugar de pensar en términos de "representaciones" pensamos en "metáforas"? ¿eh?


Los Wachowski algo se huelen, porque ni Dozer ni Link (condenados a la función marginal de "operadores") son los héroes de la historia...


Los creadores de The Matrix tienen ante sí el desafío de postularse como un episodio más de la fantasía del eterno retorno, concluir que no pueden exceder los mitos que han citado sin mayores tapujos y terminar en que lo más importante de su historia es Morpheus, el místico que cree que el mundo es una catedral (en el sentido de Raymond y no como arquitectura de la religiosidad) que necesita de un héroe individual y mesiánico que restituya el orden verdadero del mundo, o buscar en las indagaciones de la termodinámica, la biología moderna, la semiología, la antropología, la economía, y tantas otras disciplinas de los sistemas complejos, plagados de incertidumbre pero autorregulados, y lograr una síntesis interesante y motivadora.


Digo yo, que no soy quién.

(17/10/2003) (Migas de pan)

Si un mérito tiene Matrix, es que no se trata de una película que convoque simplemente al referéndum. Es inevitable glosarla, comentarla, defenestrarla... Pasto óptimo para Glosa...

Si la naturaleza es la respuesta ¿cuál era la pregunta?, de Jorge Wagensberg.

Un extraño libro armado sólo con frases sueltas que cayó en mis manos de forma un tanto irreflexiva. Me ha hecho pensar sobre el estatuto de un género a veces despreciado: el aforismo.

La idea de fondo con la que Wagensberg busca legitimar este experimento es la siguiente: "Desconfío de cualquier idea que no se pueda expresar en una frase".


Esa idea encontrará, a lo largo del libro, varios corolarios como el que reza que "una buena idea cabe en una buena frase, pero lo mismo ocurre con una idea mala y, a veces, incluso resulta que ambas ideas, la buena y la mala, caben en la misma frase".


Sea como fuere, el libro me hizo pensar y sonreir, experiencias que uno gusta de recomendar a sus amigos y a algunos selectos parientes.


Y aquello en lo que me hizo pensar fue acerca del estatuto del aforismo, definido por Wagensberg como una "elegante conserva de idea". Es que los aforismos suelen confundirse con las frasesitas de presunta profundidad filosófica que encierran enseñanzas vitales, verdades reveladas escritas en piedra, con que los fabricantes de tarjetas de salutación buscan seducir a jovencitas (y jovencitos también, por qué no) que pasan por alguna fecha significativa, como el cumple-mes del primer beso con su noviecito/a (por fuerza, el primer mes, a lo sumo el segundo).


Pero con estas lecturas caí en la cuenta de que un aforismo es más bien la eclosión-culminación de un arduo proceso de reflexión. Lograr un buen aforismo ha de ser un desafío en el que un escritor se bate sin pensarlo realmente, hasta que esa frase sintética, poderosa, elegante, está ahí, propensa, como dice Wagenseberg, a convertirse en latiguillo que se repite, se cita y se usa, o en lema, que entusiasma y anima...


Wagensberg me hizo pensar en que un aforismo es un medio legítimo para poner a circular un saber, más allá de las reflexiones sobre vida, conocimiento e incertidumbre de que trata el libro.


Un libro muy interesante, por cierto, que fue leído de un tirón en un viaje de Buenos Aires a La Plata (a la sazón, 50 minutos en micro) y me hizo también pensar en el hábito de leer en tránsito, tema, quizás, para otro post.


Para saber sobre Jorge Wagensberg (epistemólogo, del que había leído cosas sueltas cuando yo era estudiante y al que había visto muy citado) probá buscar en Google.

(03/10/2003) (Migas de pan)

Un extraño libro armado sólo con frases sueltas que cayó en mis manos de forma un tanto irreflexiva. Me ha hecho pensar sobre el estatuto de un género a veces despreciado: el aforismo.




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