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Lunes, 03 de julio de 2006


Si, sí, partir es morir un poco...

Archivado en: Digresiones


El tema de este post lo vengo elaborando en un escrito que no termina de satisfacerme. Surgió hace un tiempo al leer un post de Jorge Mayer titulado "Albaceas". Y ahora reclama una solución urgente cuando Carlos, de Añadiduras, anuncia que eliminará su blog.

Y todo se reduce a una serie de preguntas: ¿acaso un escritor manda a quemar sus libros, al retirarse, jubilarse o morir? Un periodista, ¿manda recoger todos los diarios que contengan notas suyas? Un músico (y el carácter fantasmagórico de una voz o un sonido que sale de un parlante, viniendo de un pasado, es más perturbador que el de la letra impresa), ¿retira sus discos de circulación?

Pero el ejemplo que más me gusta es el siguiente: un arquitecto, y no hablo de los grandes constructores de monumentos, sino un arquitecto de a pie, ese que firma los planos de, y a veces hasta diseña, las casas donde vive la gente, ¿manda acaso demoler sus construcciones?

Me gusta el ejemplo del arquitecto de a pie porque el blog podría pensarse como teniendo algo en común con su labor: es una labor, si se quiere, anodina, no aspira, no necesariamente, al bronce o a la fama, se hace con humildad y convicción, y crea lugares donde la gente vive.

La metáfora de la casa, del invitar a casa, es recurrente entre bloggers. Recuerdo, a título de ejemplo, la apertura del blog de Silvia Sue: llegar con ficus o llevar cachaca, porque en la heladera no había mas que medio limón.

Si tiene suerte y talento, un blogger crea un lugar donde vive gente.

Su hastío, su cansancio, su vocación de probar otros juegos, no tienen porqué terminar en una demolición.

Porque un blog también es obra.

(Carlos, no te sientas presionado, pero, como dijo Vadinho, yo tampoco pienso sacar el enlace a Añadiduras de mi blogroll)


Escrito por Pablo El 07/03 a las 11:54
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Comentarios


A propósito de la métafora de la casa, hace muy poco, hablando de blogs con un amigo, me preguntó "¿y
vos, no tenés ningún sitio?". Contesté con tono trágico: "No, yo no tengo sitio". Y remató el diálogo con un solemne: "sos homepageless". Bueno, no tan homepageless: hay aquí un blogger con suerte, talento y hospitalidad, que me dejó pasar a su casa para mirar el partido...


Comentario de Luciana el el 07/03 a las 15:48

Luciana, qué amable! Lo del talento no sé, pero hospitalidad intento y suerte no cabe dudas: bienvenida por aquí, cada vez que gustes.


Comentario de pablo el el 07/03 a las 17:12

Pablo, es muy tierno leerte, leer que hacés un post sobre los finales de alguien, referenciando los inicios de otro.
Me emocionó que te acordaras de mi medio limón en la heladera, pero mucho más me gustó sentir que coincidimos en esto de intentar una humilde arquitectura que nos resistimos a derribar...
¿Seré esclava de mis palabras, o me pasará algún día, como a Carlos, querer que mi buhardilla ratonil se diluya en una bruma lenta y agradecida a los que alguna vez me leyeron?


Comentario de Silvia Sue el el 07/03 a las 21:08

Ay, mandé uno sin nombre ni mail, catrasca 100%


Comentario de julieta el el 07/04 a las 00:52

Silvia Sue, uno es esclavo de sus palabras y es de las pocas esclavitudes de las que sale cual Espartaco ;-) Uno puede cansarse del esfuerzo que una determinada obra le requiere, está todo bien con eso. Yo lo que me cuestiono es si, a raíz de ese cansancio, uno debe emprenderla a mazazos. Grandes artistas lo han hecho, después de todo. Gracias por venir.

Julieta: mande, mande nomás. Es más, mande de vuelta, porque el que dice no ha quedado registrado.

Abrazos y gracias.


Comentario de pablo el el 07/04 a las 11:33

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