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Martes, 20 de junio de 2006


Rosa María

Archivado en: Superfluos relatos


Rosa María tuvo una hija, dos hijas, un hijo. Tuvo con su marido una fiambrería en el Paraguay y vivió en la vieja casona de una familia aristocrática a la que la unía un vago pero siempre mencionado lazo de parentesco. En esa casona había, dicen, una gran escalera como aquellas por las cuales bajaban, etéreas, las protagonistas de las películas del 50 y sobre la cual la hija del medio creyó que volaba una noche, muerta del susto, huyendo de la risa, fantasmagórica bajo la luz de la luna, de una prima tentada.

La hija mayor se murió por un aborto mal hecho. El padre de la criatura era un hombre casado. Con otra, se entiende. La hermana sobreviviente no pudo nunca con eso. Se casó con un hombre cruel que cada noche repite el ritual de verificar (tres exactas veces) si la puerta de calle de su casa ha quedado debidamente cerrada.

El hijo de Rosa María se cayó una vez de un árbol. Dicen que por ese golpe es que tiene epilepsia. La epilepsia lo convirtió para siempre en una suerte de sujeto dependiente, obligado al papel del hijo tonto, hasta que se casó y se sacó a su vieja de encima, mandándola a vivir con la hermana sobreviviente. La hermana sobreviviente no pudo nunca con eso. Ni con eso ni con el hecho de que su marido odiara a muerte a Rosa María. La odia porque Rosa María y su marido cuidaron de su hijo tonto dándole en herencia sus pobres capitales en perjuicio de la hija, que tenía un marido que la mantuviera.

El marido de Rosa María era paraguayo y acompañaba con su guitarra las dulces melodías en guaraní compuestas por el primo que había tenido mejor fortuna. Cada fin de semana, los hijos y los nietos se reunían en la casa de Rosa María y se cantaba y se jugaba a la generala. El hijo tonto también tocaba la guitarra. Una vez se compró una Stratocaster con la que no supo qué hacer, y la vendió. La hija sobreviviente cantaba ópera. El marido cruel la acompañaba a los conciertos y se ocupaba de las partituras. Hasta que nacieron los hijos, claro, que fue cuando la hija sobreviviente ya no cantó más. Lírico, por lo menos, porque en las reuniones de los fines de semana siguió cantando bellas melodías en guaraní.

Cuando se murió el marido de Rosa María, la sucesión fue terrible, como suelen ser las sucesiones. Los hermanos se pelearon y Rosa María perdió hasta sus muebles, que fueron repartidos entre los vástagos como si la vieja ya se hubiera muerto. No hubo más reuniones los fines de semana y la hija sobreviviente sólo cantó en el coro de la escuela de los chicos o en su casa, mientras el marido trabajaba o roncaba en un sillón.

Los nietos de Rosa María fueron cuatro. Tres de la hija sobreviviente, uno del hijo tonto. El primero (que en realidad fue el segundo, si los fantasmas cuentan, si el lugar que ocupan encierra una masa, un peso) fue el varón de la hija sobreviviente. Lo acunó, le cantó ico ico caballito y este pícaro gordito se lo comió se lo comió se lo comió y lo hizo reír incontables veces. Fue igual con las dos nietas que siguieron. El último nieto fue el único varón que el hijo tonto tuvo con una mujer reputada de mala y de medio bruja. Que no se reitere aquello de las oportunidades que tienen o no las estirpes condenadas a cien años de soledad. Esta ni es tan estirpe, ni son cien años, ni es para tanto. Pero la secuencia de nietos vivos tiene esa geometría que tan fácilmente tienta a explicaciones fatalistas, a una poética de la necesariedad o del destino. La cuestión es que el nieto menor de Rosa María la desprecia.

Rosa María espera su turno en un geriátrico. Tiene 94 años y pánico a la muerte, a la que vió con ojos aterrados, pequeños y llorosos, de frente y de perfil, ya un par de veces, y le hizo el gambito. Espera un perdón, que no va a llegar, de un hombre mezquino y un llamado, que no va a llegar, de un hombre cobarde. Mantenerse en esa espera no la va a salvar, se va a morir lo mismo. Su hija no podrá con eso.


Escrito por Pablo El 06/20 a las 16:40
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Comentarios


Che, la hija sobreviviente es insufrible, te felicito, pero decime, por qué no la mataste, o la dejaste cuadripléjica o algo de eso.


Comentario de Kaco el el 06/22 a las 16:28

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