Archivado en: Superfluos relatos
Está claro que mantenemos este intercambio para algo más que para hacer circular noticias, esas, las cinco W's: Qué: Escarlatina - Quién: el nene - Cuándo: desde el domingo pasado - Dónde: seguramente en la escuela - Por qué: ¿por qué alguien se enferma de escarlatina? ¿Eh? ¿Nos conforma la explicación biologicista? Una bacteria ingresa en el organismo y empieza a multiplicarse fanfarronamente, indómita, hasta que se lleva puestos a todos los glóbulos blancos y ¡pim! hay infección, se dispara la fiebre, se brota la piel que se pone como una lija. O buscamos explicaciones más inútiles, nos preguntamos cuál es el sentido último de la enfermedad, su razón de ser en el Plan Divino, su esencia nouménica. O nos quedamos con la explicación pragmática: porque estuvo en contacto con alguien que portaba la bacteria.
(Sea como fuere, para mí, ver a al nene permanecer sentado o recostado en su cama por propia voluntad, siendo habitual portador de un cuete en el orto, es siempre perturbador.)
UPDATE: qué: remisión de la enfermedad - quién: el nene, claro - cuándo: ayer - dónde: ¿cómo se responde a esa pregunta? En su cuerpo, la enfermedad remitió de su cuerpo, pero él estaba en su cama, que estaba en nuestra casa. Aunque quizás la invasión de bacterias fue vencida en microscópica batalla mientras estaba en el baño, o mientras yo lo alzaba para darle un beso, o mientras estaba en el living mirando tele con la mamá... - por qué: qué curioso, acá hay una respuesta más fácil: por acción y efecto de la gloriosa penicilina, bicho heroico, amorosamente administrado cada seis horas, cortando las noches, por los papis del enfermo, acostumbrados ya a no dormir, total, quién lo necesita.
Pero decía, entonces, que mantenemos este intercambio para algo más que para hacer circular noticias...