Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Jueves, 30 de marzo de 2006


Ejercicio para desentumecer los dedos (que por algún lado hay que empezar)

Archivado en: Superfluos relatos


¿Qué será de la mitología del poeta sentado en un bar, con su block de notas, escribiendo? Cronistas de cibercafé. A la piba que tengo al lado acaba de apagársele la computadora, se le reinició. Fue a buscar ayuda del pibe del ciber, que le ofrece pasarse a otra. La flaca estaba haciendo algo, tenía un libro sobre la falda y sacó desesperada un disquette. Del otro lado, un pibe lee un documento Word sobre problemas de la infancia, navega el sitio de un banco, tiene como cuatro ventanas del browser abiertas. Todos miramos al frente, bueno, yo pispeo para los costados, como un voyeur ilegítimo, y me tomo el atrevimiento de narrar esto, no sé quién me creo que soy, sólo estoy aburrido, esperando en el ciber de una estación de servicio la hora de ir a otro lado. Hay un murmullo, un televisor. Ahora suena una máquina de café. La flaca a la que se le reinició la PC empezó a recorrer carpetas, buscando algo. Todavía no puedo adivinar si perdió trabajo, se la ve calma e indiferente. Alguien estornudó lejos, en la parte del salón donde están las mesas, porque hay mesas, es uno de esos lugares de servicios de las estaciones de ídem. La impresora imprime una factura atrás de otra. El entorno es básicamente sonoro. Voces nítidas en sus timbres (atrás tengo cabinas de teléfono; habla fuerte alguien con un vago acento andino) mas no en sus decires, plin caja, el ruido plástico de bolsas de galletas o papas fritas. Escribir en un ciber es como cerrar los ojos. Si lo pienso así, los oídos toman la posta (el TV está pasando un partido, el locutor avanza con su ritmo acelerado y monocorde) y detectan el ruido de la loza, las tazas de café. Sé, porque fuí cafetero en un bar, que esas tazas deben estar calientes. Se las pone sobre la máquina, para que tomen temperatura y no enfríen el café cuando se lo sirva. Cuando no hay mucho movimiento, sé que alcanzan temperaturas difícilmente soportables. La flaca de al lado terminó lo que estaba haciendo. Como si se hubieran puesto de acuerdo, ella y el flaco que leía sobre los problemas de la infancia se paran. Ella recoge sus cosas y se vá. En realidad, él también, no sé por qué las convierto en acciones distintas o diferenciadas. Quedé sólo. No se siente el ruido de los autos que en la playa deben estar repostando. En su lugar, los bondis que pasan -alguien hace un tiro de cabeza, en el partido de la tele, un frenesí del relator enfatiza una jugada que presumo en el área, con riesgo de gol, no hay expresiones de emoción en el salón: nadie debe estar mirando ese partido-. La nueva soledad relativa autoriza a los ojos. Justo delante de mí un tipo de chomba amarilla lee el diario en una barra. Me llama la atención lo de la chomba amarilla porque es del mismo tono en que están pintadas las paredes. Y no es porque sea personal del lugar, no, esos tienen uniformes celestes.

Listo, el experimento no dá para más y empiezo a correr el riesgo de enumerar los mapas del exhibidor, la vitrina con los puros, la heladera de los helados. Para abundar en un tópico recurrente de blog, ya es suficiente.

Los saluda atentamente, SSS.


Escrito por Pablo El 03/30 a las 14:10
(2) Comentarios • (0) ReferenciasPermalink


Referencias


URL para referencias

Comentarios


Es interesante eso de tener en cuenta a los dedos para empezar a escribir. Me hace acordar a una novela de Levrero que proponía este disparate: Si los grafólogos leen la personalidad por los rasgos de las letras, alterando a conciencia la letra se cambiaría la personalidad. No tiene mucho que ver con lo que escribiste pero tiene que ver, alterar la letra es un oficio de los dedos, ¿no?, bueno...
Un abrazo

PD: Che, qué es el SSS?


Comentario de Kaco el el 04/01 a las 09:31

"Su Seguro Servidor", un arcaísmo. Interesante el punto de vista de Levrero, y sí, tiene que ver. Lástima que uno sea de la generación que ya no escribe a mano. ¿Será lo mismo cambiando la tipografía o la joda de cambiar el template del blog? Temo que no, que el cuerpo ha quedado excluido en esas operaciones. Por otra parte, a mí me sedujo eso de que, por estar absorto por la pantalla, los oídos podían tomar preeminencia en la lectura del entorno.

Un abrazo para vos.


Comentario de pablo el el 04/01 a las 17:46

Comentar



Recordar datos




LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009