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Hoy es lunes y llueve, y cuando es lunes y llueve pierdo, casi diría que automáticamente, la fe en la acción.
Es decir, no creo en que valga la pena intentar la más mínima tarea, nada justifica el esfuerzo que requiera y nada más pensar en levantarme de la silla me produce una pereza de oso.
Después de todo, es tan bello ver caer la lluvia sobre la ciudad de Buenos Aires. Bueno, no, no es tan bello, pero no tengo ni ganas de ponerme a cuestionar el espectáculo, no sé si me' splico. Y la verdad es que tampoco tengo ganas de acercarme a la ventana para ver la lluvia en un aspecto que se asemeje a un espectáculo.
Estoy esgunfio. O supongo que un estado de ánimo de lunes con lluvia puede ser contenido para el "estar esgunfio". Vamos, que no logro ni sacar adelante este párrafo, como no salió adelante el anterior ni creo que prospere el que viene, si viene.
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No. No viene.