Archivado en: Migas de pan
Como podrán observar, no soy un lector que esté muy preocupado por la actualidad editorial. No les voy a poner acá comentarios (no "on time") sobre "EL Código Da Vinci" (aunque prometí hacerlo) ni sobre"Memorias de mis putas tristes". Me dejo llevar por olores viejos, las más de las veces...
En esa clave, resulta que últimamente estuve leyendo una antología (en realidad dos) sobre el cuento argentino, en especial, sobre los movimientos de Boedo y Florida.
Y la sensación fue de frustración. ¿Acaso, leer antologías no debería ser como el zapping de la literatura? Sin embargo, eso que en la tele-visión se transforma en un collage a veces divertido, en este caso no resulta más que un frustrante ejercicio de entrar y salir de mundos muchas veces incompatibles entre sí, sin llegar a vivirlos ni compenetrarse con ninguno de ellos.