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Undécimo planeta del sistema solar. Su existencia fue postulada en 1965 por el astrónomo checoslovaco Mstilav Urtik.
Resulta revelador que, en 1965, muchos años antes de que otros científicos postularan la existencia de Sedna, el décimo planeta, Urtik declarara que, según sus cálculos, debería existir un undécimo cuerpo celeste orbitando alrededor de nuestro Sol. Esto ha planteado a muchos historiadores de la ciencia el dilema de si debe otorgarse a Urtik el doble mérito de haber postulado no sólo la existencia de Taciturno, sino, por implicación, la de Sedna.
"Estos señores son muy generosos conmigo", declaró Urtik en un reportaje aparecido en la publicación especializada Astronomical Journal. "Mis cálculos daban once. Jamás pensé en el planeta número diez".
Luego de años de observación minuciosa e infructuosa, Urtik debió tratarse una inocultable presbicia. No obstante, sus cálculos resultaron correctos y un equipo de astrónomos soviéticos los rehizo en 1979, obteniendo los mismos resultados.
Consecuentemente, en 1980, dichos astrónomos postularon nuevamente la existencia de un undécimo planeta, al que bautizaron, demostrando la tesis metodológica que afirma que distintos investigadores, siguiendo igual método, deben arribar a idénticas conclusiones, con el nombre de Taciturno, denominación ya propuesta por Urtik.
Luego de la caída del bloque soviético, Urtik se trasladó a los Estados Unidos, donde se integró al SETI Institute. A los 87 años se dedica a rastrear ondas de radio taciturnas, cuya levedad ha ido minando su humor.