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Hay días y días, lo sabemos todos. Hoy es un día de silencios.
Tengo ganas de que pase algo y no sé que, una sensación vulgar (o la expresión vulgar de una sensación). ¡Claro! Si en definitiva uno no es más que un manojo de vulgaridades a la deriva que se empecina (dudo entre poner "empecina", lo que refiere al manojo, o "empecinan", que vuelca la atención en las vulgaridades), digamos entonces, empecinan, en remar hacia algún lado y después elabora (aquí sí, el manojo) una teoría de las desviaciones para explicar por qué, paralelográmicamente, en realidad alcanzó el punto X, cuando sus fuerzas pretendían llevarlo a W y el viento apuntaba a Z.
Hay días y días. Hoy, decimos (nosotras, las vulgaridades, ese manojo de paralelogramos), es día de silencios.
una variante motivada por lo que podría llamar el efecto Colón. Hay ocasiones en que uno rema hacia la X, por ejemplo, y llega efectivamente a X, pensando que es equis, e ignorando que se trata de un número romano. Dependerá del ruido que hagamos al llegar, que después nos pasemos una vida dedicados a la hermenéutica.
Comentario de Alejandro el el 02/07 a las 14:58