Archivado en: Migas de pan
Uffff, qué novela que me ha generado "sensaciones encontradas", como reza la fórmula convencional.
Repasemos los pros: es muy interesante como caso de esa "literatura de los vencidos", esa militancia a favor de narrar las historias de aquellos que perdieron sus luchas y cuyas historias, en consecuencia, han sido escritas por los que ganaron. "El Manuscrito carmesí" relata, entonces, la historia del último rey musulmán de Granada.
Es interesante curiosear en un islam hedonista y existencialista, tan lejano del que últimamente nos pretende imponer la cruzada occidental y occidentalista. Es, por otra parte, una novela que te estimula a hacerte la pregunta "¿qué hubiera pasado si.." el islam andaluz no hubiera sido aniquilado, "¿qué hubiera pasado si.." el reino de España no se hubiese constituído en base a la anulación de la diferencia, "¿qué hubiera pasado si.." las cosas hubieran sido distintas de como fueron.
Simultaneamente, la leí con una curiosidad de orden más "literario": cómo contar una historia cuyo final es conocido, como continuar la historia que sigue después de la caída de Granda, etc.
El resultado del experimento: una basofia. La escritura más morosa, aburrida y pretenciosamente descriptiva y pseudo-filosófica que me he empeñado en tolerar. Desgasta páginas y páginas en descripciones de ambientes (tanto físicos o paisajísticos como "interiores") sin que haya la más puta acción. Usa métáforas obvias que, encima, te las explica en el renglón siguiente, como si tuviera miedo de no ser entendido o si asumiera un rol didáctico ante un lector que considera bruto, no sé...
Sin dudas tiene momentos más o menos interesantes, como esos relatos de la vida y la religión de los musulmanes andaluces, cercanos a un costumbrismo reconstructivo, o algunas reflexiones sobre el matiz hedonista y existencialista de esa variante del islam, pero en general, y para decirlo con una sofisticada expresión de las más elevadas técnicas de crítica literaria, es un plomo.
Parece que no va a terminar nunca: a la mitad del libro ya te contó la caída de Granada, entonces te preguntás con qué carajo va a llenar la otra mitad. Y bueno, la llena con dilatadas reflexiones del personaje principal (a la sazón, el rey depuesto), decía, reflexiones, acerca de su estatuto de musulmán, de andaluz, de rey, de rey destronado, de esposo, de amante, de bisexual, de padre, de hijo, de esto y de lo de más allá.
Yo me interesé en leerlo porque alguna vez había visto un reportaje al tipo en el que había dicho un aforismo inspirado que, en ese momento, creí que era una ocurrencia brillante. Mi desilusión fue grande cuando encontré ese mismo aforismo mezclado en la novela, repetido palabra por palabra. En el reportaje, el tipo se había citado a sí mismo, repitiendo una frase amañada, haciéndola pasar por ocurrencia.
Mi conclusión: si de muestra basta un botón, no creo que vuelva a intentarlo con Gala, aunque confieso que la lectura de "El manuscrito carmesí" me dejó uno o dos aforismos bonitos. Pero la ecuación es negativa cuando se trata de leer unas 600 páginas para detectar uno o dos de tales aforismos bonitos.
A quien quiera intentarlo sólo puedo avisarle: que se arme de paciencia, que se predisponga al relato más moroso que pueda enfrentar.
7/7/2004
No entro a valorar el rigor histórico del libro, ni tampoco el ambiente folklorico y lleno de tópicos que nos relata a mi entender. Dentro de el manoseo que realiza del extenso vocabulario que Gala domina, me parece que el Manuscrito Carmesí es más bien la historia del Rey Moro que a Gala le hubiese gustado ser, o del que le hubiese gustado pasear cogido de la mano por los jardines de la Alhambra. No creo que la perdida de Granada fuese tan poética. No obstante un libro bonito de leer.
Comentario de GUILLERMO el el 10/19 a las 14:35