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Jueves, 01 de julio de 2004


Delicias del país éste

Archivado en: Superfluos relatos


Lucas Pizarro y sus percepciones del progreso.

"¿Recuerdan la manzana de mi casa? Bueno, si no es el caso, imaginen que ese cuadrado forma parte de un cuadrado mayor, compuesto por cuatro manzanas, dispuestas dos por lado, quedando mi casa en el centro de uno de los lados del tal cuadrado mayor, digamos que el lado inferior. El tal cuadrado queda, dado el trazado habitual de las calles en la región, atravesado por una cruz cuyos brazos unen cada lado con su opuesto (esas líneas deben tener un nombre en geometría, que no recuerdo).


Quizás lo recuerden: el cuadrado que menciono está circunscripto por calles asfaltadas, pero la cruz interior está compuesta por unas tradicionales y bucólicas calles de tierra, dominio de las siestas de los perros.


Y debería decir "estaba", porque hace unos días nos encontramos entorpeciendo el tránsito a unas de esas gigantescas maquinarias amarillas que suelen emprender la tarea de nivelar las calles para luego asfaltarlas, tarea que se ha comprobado iniciada al poco rato.


¡Joya! Van a asfaltar la calle de mi vecino, me alegro por él, lástima que los vecinos hace años que estamos pidiendo que se asfalte la calle principal del barrio, a la sazón, el lado derecho del cuadrado de marras, cuyo asfalto termina en el vértice inferior derecho del cuadrado tal como lo venimos imaginando y cuya proyección (la del lado derecho) aún más hacia abajo, hasta donde la tal proyección se topa con el arroyo que pasa por ahí, aún es de tierra, y que pedimos asimismo que se coloque ahí, donde la calle es interrumpida por el citado curso de agua y pasando por sobre dicho curso, un puente para pasar al barrio vecino.


También hace años que estamos pidiendo que se asfalte ese tramo ridículo de dos cuadras de tierra que la calle principal tiene en mitad de su recorrido, interrumpiendo la conexión asfáltica entre nuestro barrio y el centro de la ciudad y que nos obliga a dar rodeos absurdos para entrar al barrio por vías laterales en lugar de usar ese acceso directo.


Para colmo, una vez iniciadas las tareas, notamos que lo que se disponían a asfaltar era TODA la cruz interior al cuadrado, es decir, dos calles, dos cuadras cada una. Extraño, ¿no? Ante esa extrañeza, Cecilia, una vecina combativa, de esas que todos los barrios necesitan y toleran con cierta condescendencia mientras sea útil y no se zarpe (en el lábil y siempre objeto de disputa intervalo que corresponde a lo que cada barrio establece como "un zarpe"), "movió sus contactos" y fue a ver al delegado municipal. Según contó, el tipo llamó a un fulano, aparentemente responsable del tema asfáltico y lo increpó, en presencia de la reclamante, de la siguiente forma:"¿A quién le estás asfaltando la calle, vos, eh?": asfaltar esas calles no formaba parte de ningún plan vial en curso elaborado desde el municipio o la delegación.


Conclusión: parece que un notable del espectro peronista ha comprado unos lotes que se encuentran en una, o cerca de una de las esquinas del centro del cuadrado y pidió gentilmente que le asfalten los accesos. En esa forma ha llegado el progreso al barrio.


Un país en serio."


Escrito por Pablo El 07/01 a las 19:09
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