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Pusimos sobre la mesa de recrear esperpentos un infiernillo negro obsidiana. De mi bolsillo derecho saqué un encendedor y mientras vos sostenías el mechero yo prendí la llama.
Así, aliados, iniciamos nuestro pequeño infierno. Ahora solo resta esperar la aparición de los espíritus que usaremos para amasar el esperpento de hoy.