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Pena A. Fue hallada sin rumbo, la tarde que charlamos bajo las tipas (como amigos). Conmutó de pronto, sin aviso, en pena B, la noche que le dije que no la quería, e intenté cogerla igual.
Esa fue una pena seca, una pena pequeña.
Esa pena duró como el rumor de la bocina del tren, un poco más que el trueno en las vías, apagándose junto con el temblor de los vidrios.
Esa pena con-mutó.
Mutó conmigo, tantas veces.
Hasta que de pronto ya no fue pena B, sino que fue pena IX, ya que mutó la pena y la nomenclatura de las penas.
Esa pena tuvo nombres distintos y de alguna manera fue una pena de amor.
Esa pena trans-mutó, es decir, mutó más allá o mutó a través de y fue una pena W
Ahora estoy buscando una nueva nomencatura para las penas.