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...el rey Cuahutemoc recibió los regalos desde El Cuzco sin temor a represalias del cielo. Sembró con ellos los pasillos de sus palacios. Lo bien que hizo. Del cielo no llegaron represalias.
...de Embargo de las Casas no volvimos a saber nada. Sin embargo, el adelantado deambula cerca del Orinoco. De boca de un nativo, cuya lengua ha aprendido a comprender, supo de la existencia de un pueblo, hacia el sur, donde artefactos demoníacos se expresan en la lengua de los reyes y deciden la fecha de las siembras y las cosechas y predicen los huracanes y terremotos.
Embargo de las Casas ha decidido llevar a la corte del rey de Castilla una de tales maravillas. Sin embargo, no podrá evitar la insubordinación de uno de sus hombres, Pedro Núñez de los Pozos, cuya familia había vivido desde generaciones de la predicción de los temporales y la administración de las cosechas para la corte de Cádiz.
Con Embargo enfurecido por tamaña indisciplina, las medidas adoptadas para evitar un motín generalizado no fueron leves. El adelantado ordenó la decapitación de los revoltosos, luego de apuñalar él mismo a Núñez de los Pozos y alimentar con sus testículos a un perro famélico que habían hallado en una misión saqueada.
Sin embargo, la tropa, reducida, a la sazón, a media docena de hombres, guardó para con su jefe cierto espanto rencoroso que habría de serle fatal el día de la batalla con los hombres del rey Cuahutemoc.
Con Embargo al frente, empero, los españoles continuaron la búsqueda de la ciudad conducida por máquinas, cuyas palancas y poleas, más grandes y complejas que las de los aparejos de la mayor de las naves que los trajera de España, debían producir sonidos tales que les permitirían descubrir su ubicación desde cientos de leguas de distancia, con la sola ayuda del oído, a cuyo cultivo sometió a su tropa el adelantado.
Sin embargo, y a pesar de los rigurosos ejercicios, seguían incapaces de distinguir la pisada de un escorpión sobre una hoja de helecho del reptar de una babosa en los troncos enmohecidos.
Por el contrario, los guías indígenas escuchaban las pisadas de un ligero ocelote a más de 623 pies de distancia del lugar dónde se hallara, pudiendo establecer en qué rama de la espesura se agazapaba tan sólo siguiendo el sonido de la respiración de la bestia.
A pesar de ello, Embargo no se decidía a confiar en sus guías, cuya maledicencia y temor supersticioso eran mala combinación para los fines del audaz explorador.
Embargo de las Casas, amén de haber sido devorado por una tribu caníbal del Amazonas, morirá a manos de las lanzas de los hombres de Cuahutemoc, como consecuencia de la traición de sus soldados, que abandonarán la batalla dejando a su jefe como garantía para la huída.
No conocerá las máquinas que predicen los huracanes y hablan la lengua de los reyes.
Los traidores, sin Embargo, volverán a España.